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Tribuna universitaria: La universidad en primera persona

Entrevista a Ana Mattos, alumna de la Facultad de Traducción e Interpretación de Granada

Autor
Ana Mattos nació en Barcelona pero se crió en Argentina, de donde es toda su familia. Con 25 años decidió volver a España, donde comenzó a estudiar Traducción e Interpretación. Actualmente, cursa 4.º año de grado de esta carrera en la Universidad de Granada. Sus lenguas de trabajo son el francés y el inglés.

Empecemos con la pregunta obligada, ¿por qué decidiste estudiar Traducción e Interpretación? ¿Qué puertas esperas que te abra?

Durante toda mi infancia y juventud, mi abuela me trasmitió el amor por las lenguas. Cuando mi hermano y yo éramos pequeños, nos leía por traducción a vista cuentos escritos en francés. Cuando comencé la escuela secundaria, estudiaba inglés y francés con ella y, entre tardes de meriendas y buena compañía, siempre aprendía más de la cuenta. Al finalizar el bachillerato, en Argentina, comencé la carrera de Magisterio en francés como lengua extranjera, aunque no llegué a terminarla. Más tarde, cuando decidí retomar mis estudios en España, tuve dudas entre Filología Francesa y Traducción, pero finalmente me decanté por esta última.

A mi entender, uno de los aspectos más positivos de esta carrera es la amplia formación que nos proporciona, tanto a nivel lingüístico como cultural. Creo que el solo hecho de saber desenvolvernos correctamente en nuestra lengua materna nos abre un sinfín de puertas. Asimismo, hoy en día, dominar varias lenguas extranjeras constituye una herramienta de gran valor para afrontar cualquier emprendimiento que nos propongamos en nuestra vida, ya sea adentrarnos en otra profesión, viajar por el mundo o socializar con otras personas.

Vienes de Argentina, ¿tu variedad de español te ha condicionado de algún modo a la hora de estudiar en Granada?

Una de mis inquietudes al comenzar la carrera era justamente en qué medida este aspecto iba a repercutir en mi desempeño académico. Para mi (grata) sorpresa, los profesores que he tenido en estos años siempre han valorado esta característica como algo positivo. Lejos de censurarme, siempre han sido muy respetuosos y han procurado dejarme claro, a la hora de traducir o interpretar, que mis versiones eran tan válidas como las de mis compañeros. De igual modo, siempre se han mostrado dispuestos a solventar cualquier duda que planteara al respecto, por más absurda que pudiera parecer. Asimismo, a pesar del esfuerzo extra que muchas veces supone para mí encontrar el equivalente adecuado para ciertas palabras o términos que para mis compañeros resultan obvios, debo reconocer que se trata de un proceso de aprendizaje muy positivo, ya que me permite enriquecer mi vocabulario y comparar ambas variedades de español, un aspecto de esta lengua que me resulta fascinante. Creo que cabe destacar, también, el gran interés y la curiosidad que siempre han mostrado mis compañeros y compañeras por mi variedad de lengua y por mi cultura, una actitud que siempre es bienvenida por los que venimos de afuera.

Hasta el momento, el plan de estudios que has cursado ¿ha cumplido las expectativas que tenías al comenzar la carrera?

Ahora que me encuentro en el último año de carrera, debo decir que mi idea de lo que es la traducción ha cambiado mucho. Al comenzar, creía que esta disciplina se centraba, sobre todo, en la traducción literaria. Hoy, soy consciente de que se trata de una profesión muchísimo más amplia, no solo porque abarca otros campos de gran interés como la traducción científico-técnica, jurídica o multimedia, sino porque, además, el traductor debe estar capacitado para realizar cualquiera de las tareas que componen el proceso de traducción, donde la traducción propiamente dicha constituye un eslabón más de la cadena.

Con respecto al plan de estudios de la Universidad de Granada (UGR) en concreto, los primeros dos años de la carrera son bastantes teóricos, recién comenzamos a tener contacto directo con la traducción y la interpretación a partir del tercer año. Creo que esto es algo que decepciona a la mayoría de los estudiantes, ya que al empezar la carrera estamos deseosos por aprender a traducir.

¿Cambiarías algo en tu plan de estudios? ¿Alguna asignatura que hayas echado en falta?

Como mencioné anteriormente, creo que los primeros años de la carrera no deberían ser meramente teóricos. A mi entender, cursar signaturas como Documentación Aplicada a la Traducción o HITI (Herramientas Informáticas para Traductores e Intérpretes) sin haber empezado aún a traducir no es lo más idóneo. Al no poder aplicar de manera práctica los contenidos vistos en este tipo de materias a medida que se van adquiriendo, estos se vuelven bastante abstractos y no se interiorizan como deberían. Pienso que el plan de estudios tendría que coordinar estas asignaturas con las de traducción, no solo para que se cursen a la par, sino, también, para que los alumnos puedan poner en práctica lo aprendido en Documentación e HITI en las materias de traducción, y viceversa.

Asimismo, creo que sería muy productivo que la facultad creara un espacio dedicado a desarrollar la capacidad de oratoria y de expresión oral de los alumnos, ya sea a través de las asignaturas de lengua, de talleres o de una materia creada ad hoc. A mi entender, este es un aspecto esencial en nuestra formación como comunicadores que, además, nos proporcionaría una base más sólida a la hora de cursar las materias de Interpretación.

¿Hay alguna asignatura o experiencia que te haya resultado especialmente positiva o de la que creas que has aprendido más? ¿Algún punto fuerte de tu facultad?

Sin duda, el punto fuerte de la FTI de la UGR es la gran variedad de lenguas que oferta. Para mí, la posibilidad de escoger portugués como tercera lengua extranjera fue una experiencia más que grata. Si bien es un idioma que siempre me llamó la atención, de no haber tenido la posibilidad de cursar esta asignatura en la facultad, seguramente no hubiera tomado la iniciativa de aprenderlo. Sin embargo, tras esta primera toma de contacto, tengo intención de seguir estudiándolo por mi cuenta y, quién sabe, quizás termine convirtiéndose en otra de mis lenguas de trabajo. Más importante aún es el caso de aquellos alumnos interesados en estudiar lenguas poco frecuentes y accesibles como polaco, rumano o neerlandés, ya que de no ser por la facultad tendrían pocas o nulas posibilidades de acceder a ellas.

Otro aspecto positivo de mi facultad es el gran número de estudiantes y profesores extranjeros que recibe de todas partes del mundo. Creo que el hecho de estudiar en un ambiente multicultural es infinitamente productivo en cualquier caso, pero aún más en una carrera como la nuestra, donde la diversidad cultural constituye uno de los pilares de nuestra formación como mediadores interculturales. Asimismo, este entorno heterogéneo nos permite desarrollar cualidades como la tolerancia y el respeto por el otro, valores que tanta falta hacen hoy en día.

¿A qué te gustaría dedicarte en un futuro o en qué quieres especializarte y por qué?

Tengo claro que quiero dedicarme a la traducción, aunque aún no he decidido en qué ámbito. Este es un tema que me inquieta bastante, puesto que la mayoría de los profesores hacen hincapié en la necesidad de especializarse en una materia concreta. No obstante, también soy consciente de que, muchas veces, el ámbito de especialización de un traductor viene dado por circunstancias ajenas a él, como puede ser el mercado laboral. En cualquier caso, creo que es importante que la materia en cuestión me resulte interesante, ya que cuando trabajamos con un tema que nos gusta es más fácil aprender, especializarnos y, así, ofrecer un producto de calidad. Asimismo, la interpretación y la docencia son dos disciplinas que me llaman mucho la atención, aunque las pospongo para más adelante, ya que considero que para poder dedicarme a ellas aún me queda un largo período de formación.

¿Cómo se ve el mercado en estos momentos desde la facultad? ¿Os llega alguna información sobre temas como tarifas o derechos laborales?

En el ámbito académico existe una situación de desinformación bastante generalizada sobre el mercado laboral por parte del alumnado. Creo que esta realidad responde principalmente a dos factores: por un lado, la mayoría de los profesores se centran en desarrollar los contenidos de sus materias y relegan en gran medida aspectos «más prácticos» de la profesión; por otro lado, los alumnos nos preocupamos, sobre todo, por tomar decisiones más inmediatas como en qué ámbito vamos a especializarnos, qué máster vamos a seguir, etc., y relegamos aspectos igual de importantes para nuestro futuro, como pueden ser los derechos laborales del sector, para cuando hayamos acabado la carrera y debamos adentrarnos en el mercado laboral.

Personalmente, la información que me llega sobre el mercado es, sobre todo, a través de varios foros de Facebook, donde se tratan ciertos aspectos del sector profesional como la fiscalidad, los derechos de autor y demás cuestiones legales, aunque se muestra bastante reticencia a hablar de otros asuntos como las tarifas. En general, la idea que se trasmite de la profesión en estos foros es más bien negativa; muchos de sus participantes atribuyen la mala situación que vive este sector a la falta de reconocimiento de la profesión como tal, lo que favorecería el intrusismo y la fijación de tarifas muy por debajo de la media.

¿Has tenido algún contacto con profesionales del sector, por ejemplo a través de listas de distribución o foros profesionales?

Amén del trato diario con los profesores de la facultad, el único contacto que tuve con profesionales del sector fue el cuatrimestre pasado, cuando la profesora de la asignatura La Profesión del Traductor y del Intérprete invitó a la clase a tres traductores con distintos perfiles, para dar sendas charlas sobre diferentes aspectos de la profesión. Retomando las preguntas anteriores, debo decir que se trató de una experiencia especialmente gratificante para mí, ya que me permitió desmitificar algunas de las ideas que había construido a partir de los comentarios de los usuarios de los foros. Los tres profesionales plantearon su experiencia laboral desde perspectivas muy positivas. Recalcaron que, para ellos, se trata de un trabajo muy gratificante tanto a nivel intelectual como económico.

Y, ¿qué me dices de las asociaciones profesionales? ¿Conoces alguna? ¿Crees que el alumnado en general las conoce?

Conozco algunas asociaciones profesionales como Asetrad y ACE Traductores, ya que durante este último año de carrera varios profesores de la facultad, así como los profesionales que nos visitaron en clase, han hecho hincapié en la importancia de estar asociado tanto en España como en el extranjero. No obstante, ninguno ha profundizado demasiado en el tema, por lo que creo que, en general, los alumnos no tienen mucha idea de qué funciones desempeñan ni de las ventajas que pueden aportar a los profesionales o a los estudiantes.

¿Qué opinas de la función que pueden desempeñar las asociaciones profesionales en el sector? ¿Qué crees que podrían aportar a los estudiantes?

Las asociaciones profesionales desempeñan un papel muy útil en cualquier ámbito, ya que ayudan a consolidar y regular el ejercicio de una determinada profesión. No obstante, creo que en un sector como el de la traducción, donde el contacto permanente con los colegas es fundamental, el asociacionismo se vuelve aún más imprescindible, puesto que permite a los traductores establecer vínculos y compartir cualquier tipo de dudas con otros profesionales del sector.

Con respecto a los estudiantes, creo que las asociaciones de traductores podrían aportar esencialmente dos ventajas: contribuir a su aprendizaje a través de cursos de formación; y distanciarlos del ámbito académico e introducirlos al mercado laboral, es decir, proporcionarles la posibilidad de ponerse en contacto con profesionales y de conocer el funcionamiento del sector.

¿Hay algo por lo que no te haya preguntado que te gustaría comentar?

Retomando la pregunta anterior, creo que una participación activa de las asociaciones profesionales en las facultades de TeI sería muy beneficioso para los alumnos. No solo contribuiría a mejorar la situación de desinformación actual sobre el mercado laboral, sino que también ayudaría a los estudiantes a sacar un mayor beneficio de las ventajas que estas pueden proporcionarles.

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