La Linterna del Traductor

EDITORIAL

LA VOZ DE ASETRAD

CORRECCIÓN

INTERPRETACIÓN

Interpretación consecutiva: la mezcla perfecta de adrenalina, técnica y magia (multilingüe)

Experiencias que marcan

TECNOLOGÍA APLICADA A LA TRADUCCIÓN

Pildoritas tecnológicas

TRADUCCIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA

TRADUCCIÓN JURÍDICA

TRADUCCIÓN LITERARIA

Escritores traductores

TRADUCTOLOGÍA

TRADUCCIÓN AUDIOVISUAL

TRIBUNA UNIVERSITARIA

La universidad en primera persona

PANORAMA

Otras asociaciones

EIZIE (EU)

El dedo en el ojo

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

VENA LITERARIA

Otro drama moderno (microrrelato)

COLOFÓN

No solo de pan vive el traductor

Las ilustraciones de este número

CONTEXTO

CONTRAPORTADA

Interpretación

Interpretación consecutiva: la mezcla perfecta de adrenalina, técnica y magia

En este número de La Linterna, siguiendo el mismo modelo utilizado para el anterior artículo sobre interpretación simultánea, hemos pedido la colaboración de varios intérpretes profesionales para que nos hablen de su experiencia con otra técnica, la de la interpretación consecutiva. Otro artículo escrito por varias personas, en varios idiomas (italiano, checo, castellano, alemán y francés) y con opiniones distintas, aunque en ningún caso opuestas, sobre una técnica de interpretación que muchos auguran destinada a desaparecer, mientras otros la consideran la reina indiscutible de las técnicas interpretativas

David Bovy David Bovy es originario de Bélgica y reside en Las Palmas de Gran Canaria desde el año 2000. Es traductor e intérprete de conferencias de francés, inglés y castellano. Licenciado de l'École d’Interprètes Internationaux de l’Université de Mons Hainaut (Bélgica), lleva más de diez años trabajando como autónomo y, de forma eventual, como profesor en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Siempre intenta aprovechar sus desplazamientos como intérprete para disfrutar de las peculiaridades de los numerosos lugares que visita. Amante del deporte, se está ahora preparando para el nuevo gran reto de su vida: ser padre.

L’interprète de conférence est un acteur de l’ombre, une espèce discrète tapie dans son habitat naturel, une cage de verre et d’acier généralement nichée au fin fond d’une salle de réunion. Faisant abstraction de la foule suspendue à ses lèvres, il fait le vide autour de lui : au cœur de ces quatre parois, seule subsiste la voix relayée par ses écouteurs, sa matière première.

L’interprétation consécutive est un exercice singulier. Elle le pousse à quitter sa zone de confort pour côtoyer le monde extérieur. Muni d’un crayon et d’un carnet, il sort de l’ombre pour affronter le feu des projecteurs l’espace d’un instant, le temps de mener à bien sa mission. Dépourvu de toute aide technologique, cet artisan de la communication ne peut compter que sur ses connaissances, ses aptitudes, sa mémoire à court terme et ses notes pour accomplir son devoir. Cette fois, il n’est plus question d’isolement. Entouré de multiples facteurs susceptibles de détourner son attention et d’altérer sa concentration, il doit impérativement garder la tête froide. Un exercice encore plus complexe lors des conférences de presse où il faut composer avec le crépitement des flashes, l’avalanche de micros et l’exaltation générale.

Au moment de prendre la parole, le spectateur devient acteur à part entière. Tel un funambule en équilibre sur le fil du discours, l’interprète doit avancer en pleine confiance, sans manifester la moindre hésitation. Car l’art délicat de l’interprétation se pratique sans filet. Le moindre faux pas, et la sanction est immédiate.

Heureusement, ses précieuses notes le guident dans cet exercice de haute voltige. Les quelques mots clés cueillis au vol lui permettront de rassembler les pièces du puzzle, afin de restituer  un message fidèle aux propos de l’orateur Mais c’est une arme à double tranchant. Une erreur de débutant fréquente consiste en effet à négliger ses propres facultés de mémorisation pour s’enliser dans des bribes sibyllines éparpillées au fil des pages. A mes yeux, la clé d’une interprétation consécutive efficace consiste à n’extraire par écrit que la quintessence du discours, la « substantifique moelle » chère à Rabelais. Moyennant un entraînement assidu, le cerveau n’aura ensuite aucune difficulté à combler les espaces vides.

Les différentes formes d’interprétation possèdent chacune des particularités et des écueils qui leur sont propres. Indéniablement, l’interprétation consécutive est celle où l’interprète est le plus exposé et, d’une certaine manière, le plus vulnérable.

Corrección del francés: Claire Charrière

El intérprete de conferencias es un actor en la sombra, una especie discreta camuflada en su hábitat natural: una jaula de cristal y de acero, generalmente escondida al fondo de una sala de reunión. Abstrayéndose de una multitud siempre atenta a lo que sale por su boca, se aísla. Rodeado de esas cuatro paredes, lo único que queda es la voz que surge de sus auriculares: su materia prima.

La interpretación consecutiva es un ejercicio singular, ya que le obliga a abandonar su zona de confort para frecuentar el mundo exterior. Armado de lápiz y cuaderno, sale de la sombra para enfrentarse a la luz de los focos durante un instante: el tiempo suficiente para llevar a cabo su misión. Desprovisto de cualquier tipo de ayuda tecnológica, este artesano de la comunicación no cuenta más que con sus conocimientos, sus aptitudes, su memoria a corto plazo y sus notas para cumplir con su deber. Esta vez no está aislado. Rodeado de múltiples factores que podrían desviar su atención y alterar su concentración, no le queda más remedio que mantener la cabeza fría. Durante las ruedas de prensa el ejercicio es aún más complejo, pues hay que lidiar con el chisporroteo de los flashes, la avalancha de micros y la exaltación general.

En el momento de tomar la palabra, el espectador se convierte en actor de pleno derecho. Al igual que un funámbulo en equilibrio sobre el alambre del discurso, el intérprete debe avanzar con plena confianza, sin dejar entrever el menor atisbo de duda. Y es que el delicado arte de la interpretación se practica sin red. El menor paso en falso, y la sanción será inmediata.

Afortunadamente, esas valiosas notas le guían en este ejercicio acrobático. Algunas de las palabras clave atrapadas al vuelo le permitirán juntar las piezas del rompecabezas para reproducir el mensaje con fidelidad a las palabras del orador. Sin embargo, se trata de un arma de doble filo. De hecho, un error frecuente de principiante consiste en descuidar las propias facultades de memorización y enredarse en oscuros conceptos dispersos entre las páginas. En mi opinión, la clave de una interpretación consecutiva eficaz implica extraer por escrito únicamente la quintaesencia del discurso, la «médula substantífica», que decía Rabelais. Practicando con asiduidad, el cerebro no tendrá después ninguna dificultad en llenar los espacios vacíos.

Cada tipo de interpretación posee sus particularidades y escollos específicos. Indudablemente, la interpretación consecutiva es aquella en la que el intérprete está más expuesto y, en cierta manera, es más vulnerable.

Traducción: Virginia Cabañas
Revisión traducción: Marcos García Gonzalo

Volver arriba

Raffaello Dal Col Raffaello Dal Col nació en 1958 en Voltago Agordino, una pequeña población dolomítica en la provincia de Belluno. Desde temprana edad demostró interés por el aprendizaje de idiomas extranjeros. Realizó estudios de perito minero antes de matricularse en la Facultad para Traductores e Intérpretes de Trieste, donde se licenció en 1988. Ha venido desarrollando su actividad profesional como traductor e intérprete de italiano, español, inglés y francés desde que se trasladara a vivir a España en 1989. Entre otros trabajos, ha realizado la traducción de libros y películas y ha participado como intérprete en numerosos eventos de índole política, económica, cultural, etc. Entre sus aficiones destacan la fotografía, la cocina y la decoración.
L’interpretazione consecutiva consiste nella restituzione orale, alla fine di un discorso o di parte di esso, avvalendosi della particolare tecnica della presa d’appunti di cui Jean François Rozan è considerato il caposcuola. All’interprete consecutivista sono richieste qualità molto specifiche, diverse da quelle dell’interprete simultaneista. Oltre all’aspetto prettamente linguistico, vale a dire di conoscenza della lingua e dell’argomento che si andrà a trattare, l’interprete consecutivista dovrebbe avere una voce chiara dotata di un buon timbro e parlare in pubblico in modo disinvolto. Contrariamente al lavoro svolto in cabina, dove ci si può sentir “protetti” in un certo qual modo, durante una conferenza stampa, una riunione bilaterale, ecc., l’interprete siede di fianco all’oratore ed è perfettamente visibile. Se all’interprete simultaneista sono richieste velocità e scioltezza con cui deve trasferire il discorso dalla lingua di partenza alla lingua di arrivo, nella consecutiva l’interprete dev’essere in grado di sintetizzare i concetti servendosi di appunti e della memoria. L’interpretazione consecutiva si suddivide in tre momenti essenziali: l’ascolto del discorso originale, l’annotazione grafica degli elementi del medesimo e la sua presentazione nella lingua d’arrivo. Quali sono, quindi, gli strumenti “materiali” a disposizione del consecutivista? Molto semplicemente, un block-notes e una penna. Attingendo, poi, alla sua esperienza professionale, saprà utilizzare i segni grafici per esprimere un’idea, le abbreviazioni delle parole principali del discorso, il verticalismo, vale a dire disporre gli appunti verticalmente in modo tale da raggruppare le idee in modo logico e poter ricostruire, con un colpo d’occhio, l’idea centrale. Ritengo sia anche fondamentale suddividere i concetti, le idee in blocchi. Come? Molto semplicemente tracciando una riga sul foglio al termine di un concetto compiuto. In tale modo si riuscirà a separare chiaramente le varie idee evitando possibili confusioni. Tenuto poi conto del fatto che nella consecutiva l’interprete è “abbandonato a se stesso” nel senso che non ha di fianco un collega che lo possa aiutare in caso di bisogno come avviene in cabina, è buona cosa cercare di “farsi amico” il relatore in qualche modo, cioè, instaurare immediatamente una corrente di empatia che si rivelerà di grande aiuto nel corso della riunione. Infatti, in caso di dubbio, al termine dell’intervento del relatore, gli si potrà chiedere un breve chiarimento, ad esempio, se parlava di milioni o di miliardi. Ovviamente, tutto dipende dall’ambiente in cui ci si trova a lavorare. Se si tratta di una consecutiva ad altissimi livelli, in cui bisogna attenersi a un protocollo rigido e dove l’interprete per quanto visibile e in “carne ed ossa” non è che una voce, tale tattica non potrà essere utilizzata. Presentarsi con un sorriso, atteggiamento positivo, spirito di collaborazione e aspetto curato sono senz’altro punti a favore dell’interprete consecutivista. Dal canto loro, le nuove tecnologie digitali, in che modo hanno cambiato o potrebbero cambiare l’approccio alla consecutiva? Pur se esistono alcune app. utili per chi utilizza l’iPad quali Noteshelf, Penultimate, Evernote, giusto per citarne alcune, personalmente ritengo che il vecchio block-notes e una biro siano ancora gli strumenti più sicuri. Immaginate di premere, per sbaglio, il tasto CANCELLA APPUNTI e perdere in un millesimo di secondo il frutto del vostro lavoro. Sarebbe un bel disastro, davvero. Comunque sia, presto o tardi, anche la consecutiva è destinata inevitabilmente ad adattarsi all’era digitale passando dal block-notes al tablet.

Corrección del italiano: Marcella Bracco

La interpretación consecutiva consiste en reproducir oralmente un discurso o parte del mismo, utilizando una técnica especial que se denomina «toma de notas» cuyo iniciador fue Jean François Rozan. El intérprete de consecutiva ha de tener unas habilidades muy concretas, distintas a las que se espera de un intérprete simultáneo. Más allá de la faceta puramente lingüística, es decir, de conocimiento del idioma y del tema que se vaya a tratar, el intérprete de consecutiva ha de tener voz clara con buen timbre y saber desenvolverse en público. Contrariamente al trabajo que se desarrolla en cabina, donde el intérprete se puede sentir «protegido» de alguna forma, durante una rueda de prensa, una reunión bilateral, etc., el intérprete de consecutiva se coloca al lado del orador y es perfectamente visible. Si al intérprete simultáneo se le requiere rapidez y soltura para trasladar el discurso del idioma de partida al de llegada, en la consecutiva el intérprete ha de ser capaz de resumir los conceptos a través de la toma de notas y el uso de la memoria. La interpretación consecutiva consta de tres momentos básicos: escuchar el discurso en la lengua original, utilizar los signos gráficos que representan los elementos del discurso y transmitir estos mismos en la lengua de llegada. Por lo tanto, ¿cuáles son las herramientas «materiales» que el intérprete de consecutiva tiene a su disposición? Simplemente, un bloc de notas y un bolígrafo. Luego, basándose en su experiencia profesional, echará mano de los signos gráficos para expresar una idea, de las abreviaturas de las palabras claves del discurso, y del verticalismo, es decir, ir colocando las notas verticalmente para agrupar las ideas de forma lógica para luego reconstruir, con un vistazo, la idea central. Además, considero que es imprescindible dividir los conceptos, las ideas por bloques. ¿Cómo? Muy fácil. Basta con trazar una línea en la hoja cada vez que se termina de desarrollar un concepto. Así, se conseguirá separar de forma clara las distintas ideas evitando confusiones. Luego, habida cuenta de que en una consecutiva el intérprete está solo, en el sentido de que no tiene a su lado un compañero que le pueda echar una mano llegado el caso como sucede en cabina, es aconsejable establecer una «relación cercana» con el ponente, es decir, establecer de inmediato una corriente de empatía con él/ella, lo cual será de gran ayuda en el desarrollo de la reunión. De hecho, si surgiera alguna duda, al finalizar la intervención del orador, se le podrá pedir que aclare brevemente un concepto, por ejemplo, si hablaba de millones o de miles de millones. Naturalmente, todo depende del entorno en el que se trabaja. Si se tratara de una consecutiva institucional de muy alto nivel, en la que hay que ceñirse a un protocolo rígido y en la que el intérprete, por más que sea visible y de «carne y hueso», no deja de ser una voz, dicha táctica no podrá utilizarse. Presentarse con una sonrisa, buen talante, con espíritu de colaboración y apariencia pulcra son otros aspectos a favor del intérprete de consecutiva. Por su parte, ¿las nuevas tecnologías digitales cómo han cambiado o podrían cambiar el planteamiento de la consecutiva? Si bien existen algunas aplicaciones útiles para todo aquel que utiliza el iPad tales como Noteshelf, Penultimate, Evernote, por nombrar tan solo algunas, personalmente considero que el bloc de notas de toda la vida y un bolígrafo siguen siendo las herramientas más seguras. Imaginad que pulsáis, por equivocación, la tecla BORRAR NOTAS. En una milésima de segundo echaríais a perder el fruto de vuestro trabajo. Sería un desastre mayúsculo. De todas maneras, tarde o temprano, también la consecutiva está abocada inevitablemente a tener que adaptarse a la era digital pasando del bloc de notas a la tableta.

Volver arriba

Claudia Müller
Claudia Müller es licenciada en Interpretación (Diplom Dolmetscherin) con especialización en Derecho por la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (Germersheim), y también cursó estudios de Relaciones Internacionales y Derecho Internacional en la Universidad Charles de Gaulle de Lille en Francia y en la Universidad Complutense de Madrid. Claudia trabaja desde hace 20 años como traductora e intérprete autónoma en los siguientes ámbitos: política, dirección de empresas, sindicalismo, cultura, derecho, industria automovilística, medicina, odontología, filosofía y un largo etcétera. Claudia es miembro de la Asociación de Intérpretes de Conferencia de España (AICE).

Konsekutivdolmetschen: Die hohe Kunst des Dolmetschens

Als ich kürzlich auf einem Kongress in London gewesen bin, stellte sich nach Beendigung des Arbeitstages unter den Kollegen wie gewöhnlich die Frage: “Was machen wir heute Abend”. Ich sagte ihnen, dass ich in ein Schreibwarengeschäft gehen wollte, um ein paar „Reporter´s Notebooks” zu kaufen. Auf die Frage, wozu ich diese denn benötige, sagte ich, dass sie für mich die besten Blocks fürs Konsekutivdolmetschen seien. Daraufhin begann eine interessante Diskussion unter Kollegen über diese Art des Dolmetschens. Einige mögen das Konsekutivdolmetschen überhaupt nicht und nehmen keine diesbezüglichen Aufträge an.

Für mich ist Konsekutivdolmetschen die „hohe Kunst des Dolmetschens”. Es erfordert eine viel höhere Konzentration und ein besseres Kurzzeitgedächtnis als das Simultandolmetschen. Dank meines Dolmetschstudiums an der Universität Mainz/Germersheim bin ich mit den Besonderheiten des Konsekutivdolmetschens und der dafür so wichtigen Notizentechnik eng vertraut. Letztlich ist es eine Frage der Übung und der Erfahrung. Beim Konsekutivdolmetschen sind mehrere Fähigkeiten gleichzeitig gefragt: das Verständnis des Ausgangstextes, die Notizentechnik (zur Unterstützung des Kurzzeitgedächtnisses), die genaue und gut formulierte Wiedergabe des Textes in der anderen Sprache und, last but not least, das Auftreten und die Sicherheit. Der Blickkontakt zum Publikum und die Körpersprache dürfen nie fehlen, denn der Dolmetscher steht vor einem Publikum und schlüpft in die Rolle des Redners.

Ich persönlich dolmetsche sehr gern konsekutiv. Obgleich es anstrengender als das Simultandolmetschen ist, hat man die Möglichkeit, mit dem Redner und dem Publikum direkt im Kontakt zu stehen. Man spürt regelrecht das „Feeling“ zwischen beiden, und mit einer richtigen Stimmführung kann man entscheidend zum Erfolg des Events beitragen und/oder zwischen beiden Seiten vermitteln.

Obgleich vergleichsweiser weniger konsekutiv als simultan gedolmetscht wird, ist der Anteil von Konsekutivaufträgen in meiner beruflichen Laufbahn eigentlich konstant geblieben. Das Konsekutivdolmetschen wird in erster Linie für Pressekonferenzen, Empfänge und Veranstaltungen verwendet, bei denen der technische Aufwand der Simultanverdolmetschung nicht möglich ist. Und man erlebt immer wieder Überraschungen. So rief man mich z.B. im letzten Moment, um eine Rede eines deutschen Philosophen konsekutiv zu dolmetschen, oder die Erklärungen eines Wissenschaftlers zur Stammzellforschung… Derartige Situationen stellen einen Dolmetscher vor große Herausforderungen. Oder es kann passieren, dass ein Redner vergißt, dass er konsekutiv verdolmetscht werden muss und der Dolmetscher 10-15 Minuten fleißig mitschreibt und merkt, wie es im Saal unruhig wird….

Ich glaube, jeder Dolmetscher hat seine eigene „Technik“ für das Konsekutivdolmetschen. Einige schreiben mehr mit, während andere verstärkt auf ihr Kurzzeitgedächtnis setzen (es soll sogar Dolmetscher gegeben haben, die eine 15-minütige Rede aus dem Gedächtnis wiedergeben konnten). In letzter Zeit gibt es auch schon Kollegen, die Redebeiträge mit ihrem iPhone aufnehmen und diese dann quasi simultan dolmetschen. Ich persönlich bin (noch) kein Anhänger dieser neuen Form des Konsekutivdolmetschens, aber wer weiß, vielleicht ist es ja die Zukunft. Auf jeden Fall werde ich vorerst weiter die klassische Form, also mit Kugelschreiber und Block, anwenden. Apropos: Es kann schon einmal vorkommen, dass nach einem langen Einsatz der Kugelschreiber leer ist oder der Block vollgeschrieben ist und man verzweifelt nach freien Ecken sucht, um mitzuschreiben. Daher empfehle ich immer genügend Material mitzunehmen. Und genau aus diesem Grund habe ich mich in London mit ein paar „Reporter´s Notebooks“ eingedeckt.

Corrección del alemán: Werner Marti

La consecutiva: el gran arte de la interpretación

Cuando hace poco estuve en un congreso en Londres, tras terminar la jornada de trabajo nos preguntábamos, entre los compañeros, qué íbamos a hacer esa tarde. Yo les dije que tenía que ir a una papelería para conseguir algunos reporter´s notebooks. Me preguntaron para qué los necesitaba, a lo que les respondí que, para mí, eran los mejores blocs para la interpretación consecutiva. A continuación se inició un interesante debate sobre esa forma de interpretación. Algunos opinaban que ya no se trabajaba en consecutiva, otros lo contrario. Sé que hay algunos compañeros a los que no les gusta la consecutiva y que, incluso, rechazan trabajos de ese tipo.

Para mí, la interpretación consecutiva es el «gran arte de la interpretación». Requiere un nivel de concentración mucho más elevado y una mejor memoria a corto plazo que la simultánea. Gracias a mis estudios de interpretación, cursados en la Universidad de Maguncia (Germersheim), estoy muy familiarizada con las peculiaridades de la interpretación consecutiva y con la técnica de toma de notas, tan fundamental para esa forma de interpretación. Al fin y al cabo, es una cuestión de práctica y experiencia, como todo. En la interpretación consecutiva se requiere el ejercicio simultáneo de varias capacidades: la comprensión del texto original, la toma de notas (que no es más que un apoyo a la memoria a corto plazo), la reproducción exacta y bien formulada del texto y, no menos importante, la presentación y la seguridad. Nunca deben faltar el contacto visual con el público ni el lenguaje no verbal, ya que el intérprete asume el papel del orador, a la vista de todos.

A mí personalmente me gusta la consecutiva, a pesar de ser más agotadora que la simultánea, ya que brinda la oportunidad de estar en contacto directo con el orador y el público. Se percibe realmente el feeling que existe entre ambas partes, y mediante una entonación adecuada se puede contribuir al éxito del evento y/o actuar de intermediario, algo que para mí es muy gratificante.

Aunque la interpretación consecutiva se utiliza menos que la simultánea, su porcentaje se ha mantenido más o menos estable a lo largo de mi carrera profesional. La interpretación consecutiva se pide, sobre todo, para ruedas de prensa, recepciones o eventos que no cuentan con la instalación técnica necesaria para una simultánea. Y siempre puede haber sorpresas. A mí, por ejemplo, me llamaron en el último momento para interpretar, en consecutiva, una ponencia de un filósofo alemán, o las explicaciones de un científico sobre la investigación con células madre. Esas situaciones suponen un gran reto para cualquier intérprete. También puede ocurrir que al orador se le olvide que necesita interpretación y que el intérprete esté entre diez y quince minutos tomando notas sin parar, que el público se empiece a poner nervioso…

Creo que cada intérprete tiene su propia «técnica» de interpretación consecutiva. Algunos toman más notas, mientras que otros recurren en mayor medida a la memoria (me consta que ha habido intérpretes capaces de reproducir de memoria un texto de quince minutos). Últimamente ya hay compañeros que utilizan las nuevas tecnologías y graban las intervenciones con su iPhone para después reproducirlas a modo de simultánea. Personalmente (aún) no soy muy partidaria de esa técnica, pero quién sabe, quizás sea el futuro… De momento seguiré aplicando la forma clásica de consecutiva, con bloc y bolígrafo. A propósito: puede que, tras un largo día de trabajo, el bolígrafo deje de escribir o el bloc se haya llenado por completo y se busque, desesperadamente, cualquier hueco libre para apuntar… Recomiendo llevar siempre material suficiente, por si acaso. Y esta fue la razón por la que me hice en Londres con unos cuantos reporter´s notebooks.

Volver arriba

Flavia Salazar Jezilova. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster Europeo en Interpretación de Conferencias (EMCI) por la Universidad Carolina de Praga (República Checa). Intérprete de conferencias acreditada ante las instituciones europeas en Bruselas y Estrasburgo. Traductora-intérprete jurada de checo. Miembro de AICE, ATIJC, APTIJ y Asetrad.

Zamyšlení nad konsekutivním tlumočením

Ne všichni konferenční tlumočníci dělají konsekutivu a čím víc tlumočí simultánně, tím méně se jim chce přijímat zakázky na konsekutivní tlumočení. To je alespoň trend, který jsem vypozorovala mezi svými kolegy, kteří pracují pravidelně v kabině. Důvod tkví v tom, že kabinové tlumočení je mnohem pohodlnější a do určité míry i jednodušší, protože v kabině jsme většinou dva a můžeme si proto pomáhat se složitějšími výrazy. Ani ten výraz nemusí být obzvláště odborný, nebylo by to poprvé, kdy tlumočník znaven po celém dni práce na zasedání bankovní správní rady ani neví, jak se řekne účetní rozvaha a musí se zeptat kolegy. V kabině si můžeme vyhledat slovíčka v notebooku v našem glosáři či na internetu, v případě, že je v místnosti wifi. To je věc pro konsekutivního tlumočníka nemožná. Je na všechno úplně sám. Nemůže se podívat do slovníku, ani do počítače, ani se zeptat kolegy. Navíc má tu další nevýhodu, že zraky všech se upírají na něho, zatímco simultánní tlumočník je schován v přítmí kabiny. 

Co je na konsekutivním tlumočení nejtěžší, alespoň pro mne, je postavit se před publikum a to nemluvím o přímých televizních přenosech, kde je vidět živě tlumočník a ještě je tam jeho jméno. Už jsme byli svědky situací, kdy fotbaloví trenéři opravovali své tlumočníky na tiskovkách po skončení zápasu a potom se chyba tlumočníka probírala v tisku, na Twitteru, internetových komentářích atd.

Na konsekutivu potřebuji mít předem materiály, abych se mohla dostatečně připravit, a pak při samotném tlumočení nesmí být nic, co by mne rozptylovalo, proto se snažím mít pohodlné oblečení a obuv, ve které budu moci trávit dlouhé hodiny během dlouhého sezení či případného pobíhání po dlouhých chodbách ministerstev, zatímco se delegace přemisťuje z jednoho oddělení do druhého. Snažím se jít též den předem ke kadeřníkovi, abych se nemusela zabývat svým účesem místo tlumočení a také, protože se pak cítím sebevědoměji. A jak říkala jedna moje profesorka, profesionální tlumočnice musí mít s sebou v kabelce vždy náhradní pár punčocháčů pro případ, že by se na nich udělalo oko a pak bychom s dírou musely stát před plným sálem nebo na státní galavečeři. Zcela nezbytné je mít s sebou dostatek tužek a propisek, nebrat si plnicí pero, aby se nám nerozbilo a nenadělalo paseku. Bloky si berme vždy kroužkové, čímž zabráníme tomu, že nám volný papír s poznámkami přede všemi spadne na zem. Vím o kolegyních, které používají nahrávací zařízení a pak tlumočí simultánně konsekutivu, já jsem to ještě nevyzkoušela, myslím, že to je určitě dobrý nápad, i když já bych pro každý případ dělala vždy tlumočnický zápis. Náš vzhled je podle mě důležitý, musíme být upravení, ale nepřitahovat na sebe přílišnou pozornost a vědět předem, v jakém prostředí se bude odehrávat tlumočení, zda v divadle, v přednáškové místnosti nebo v zasedací místnosti kamenolomu. Mám kolegyni, která získala svoji první důležitou zakázku díky tomu, že jedna hvězda telenovel odmítla několik tlumočnic, protože byly mladší a hezčí než ona, navíc se oblékly příliš vyzývavě a herečka se vedle nich vůbec nevyjímala, naopak. Tlumočnice musí být v pozadí, být nenápadná, ale neuvádět klienta do rozpaků, protože se nevhodně oblékla, ať už příliš nápadně či naopak je neupravená, má špinavé boty, staré džíny a vytahané triko... 

Během jedné z mých prvních konsekutiv, téma bylo přípravky na ochranu rostlin, jsem se dozvěděla, že jeden z odborníků sedící v publiku, mluví perfektně španělsky. Bylo to jedno z mých prvních tlumočení, měla jsem velkou trému a toto mě dosti znervóznilo. Říkala jsem si, co tady vlastně dělám, vždyť ta paní by to mohla dělat místo mě. Během přednášky se vyskytlo jedno slovíčko, které jsem nevěděla, jak přeložit, hledala jsem dlouho vhodný výraz a bylo to na mě poznat a ta paní mi toto slovíčko, nahlas, přede všemi, napověděla. To bylo přesně to, čeho jsem se bála, že budu „znemožněna” na veřejnosti. Během dalšího tlumočení ale paní souhlasně přikyvovala, tak jsem se potom uklidnila a řekla si, že to tlumočení asi není tak hrozné. Po skončení akce za mnou paní přišla, poblahopřála k mému výkonu a řekla mi, já vás tlumočníky obdivuji, já sama jsem se o to snažila, protože jsem bilingvní a odborník na dané téma, ale tlumočit neumím, mj. protože místo toho, abych překládala, co někdo říká, tak se soustředím tolik na to, co slyším, že zapomenu tlumočit a navíc mi dělá problémy najít vhodné ekvivalenty, i když je pasivně znám.

Proto, jako v jakékoli profesi, je potřeba se v daném oboru vzdělávat a získat praxi. Proto, aby někdo mohl pracovat jako konsekutivní tlumočník, nestačí mluvit jen oběma jazyky, ale ani být odborníkem na dané téma.

Co se týče nepříjemných situací, tak za takovou považuji moment, kdy nás mluvčí opraví a nemá pravdu. Španělé neznají skloňování, což vede někdy k vtipným momentům, i když pro tlumočníka ne zas tolik. Například jednou, během tlumočení jedné přednášky, řečník řekl: „Děkuji, že jste mě pozvali na tuto univerzitu, jsem zde poprvé, ale znám jednoho vašeho profesora pana X.“ Hned, jak jsem to dořekla, mě klient opravil a řekl, ne „profesora“, ale „profesor“, to není paní, ale pán. Musela jsem proto přerušit tlumočení, zeptat se českého publika, jednalo se o skupinku Čechů, pro které jsem tlumočila už přes rok a panovala mezi námi důvěra, zda mohu vysvětlit pánovi, v čem spočívá česká gramatika a oni byli samozřejmě pro.

Myslím si, že konsekutiva je považovaná za takovou „mladší sestru” simultánky. Já jsem nikdy nikoho neohromila tím, že dělám konsekutivní tlumočení, ale když řeknu, že pracuji jako simultánní tlumočnice, že mám sluchátka jako například Nicole Kidman ve filmu „Tlumočnice”, tak to vidím, že lidé obdivují. Myslím, že dobrých konsekutivních tlumočníků je málo, a to nehovořím o tlumočení na obchodních jednáních, která jsou dynamická a nebývá tam potřeba tlumočit dlouhé úseky. Z mého pohledu je mnohem obtížnější tlumočit oficiální projevy a odborné přednášky, kde mluvčí hovoří dlouho, bez přestávek a tlumočník závisí pouze na svém zápisu. A když se ještě jedná o velmi odborná témata, je téměř nemožné nemuset požádat mluvčího, aby zastavil, protože jinak se v projevu ztratíme. Proto je tak důležité žádat o veškeré materiály a přednášky předem, abychom se mohli dobře připravit. V případě, že nám je klient poskytnout nechce, s tím, že téma nebude odborné, což se jim zdá skoro vždy, protože pro ně to odborné není, a je jedno, jedná-li se o jaderného fyzika, odborníka na přenosnou spongiformní encefalopatii  či swap úvěrového selhání. Já jim říkám, že to je jako pilot, pilot také má specifické vzdělání, potřebnou praxi, ale přesto potřebuje mít před každým letem svůj letový plán a pro ten potřebuje veškeré potřebné údaje, tak tlumočníci jsou na tom stejně.   

Myslím, že kulturní rozdíly, se kterými se potýkáme během konsekutivního tlumočení, jsou dobře znázorněny ve filmu „Ztraceno v překladu“, kdy tlumočnice po dlouhém projevu řekne jen pár slov a hlavní hrdina je z toho zmaten. Já nemluvím japonsky, tak nemohu posoudit výkon tlumočnice, ale já zažívám při konsekutivě něco podobného pokaždé, když tlumočím pro Španěly, kteří jsou zvyklí hovořit velmi obšírně, opakují několikrát stejné myšlenky, jsou pro ně důležitá synonyma, tak při tlumočení do češtiny to musím „přetavit“ do podoby pro české ucho stravitelné, aby si čeští klienti nemysleli, že jsem polovinu obsahu vypustila a pořád jen opakuji jednu a tu samou věc.

Mnozí studenti se ptají, proč je kladen při studiu takový důraz na konsekutivní tlumočení, když nyní je konsekutiva vlastně na ústupu, v porovnání se simultánním tlumočením. Konsekutivní tlumočení nám pomáhá utřídit si myšlenky, vybrat si jen to podstatné a vyřadit nepotřebné, zlepšit paměť a zrychlit myšlení. Toto vše je zároveň nezbytné pro simultánní tlumočení a i v jiných situacích, se kterými se v životě setkáme.

Studentům, kteří začínají s konsekutivou, bych poradila, aby začali s tlumočením na obchodních jednáních či návštěvách výrobních závodů, protože tam můžou přerušit mluvčího a požádat ho, aby zopakoval větu či objasnil nějaký výraz nebo vysvětlil nějakou myšlenku, v případě, že jsme se ztratili v našich poznámkách. V neformálních prostředích s tím není problém. Tak si procvičíte tlumočnický zápis v praxi a pak už bude pro vás jednodušší dělat vysokou konsekutivu na galavečeřích či během oficiálních projevů, kde je téměř nemožné přerušit řečníka a na něco se ho zeptat. Kdo by se totiž odvážil přerušit Obamu během projevu, aby se ho zeptal na smysl toho, co právě řekl.

Corrección checo: Alžběta Malkovská

Reflexiones sobre la interpretación consecutiva

No todos los intérpretes de conferencia aceptan encargos de consecutiva; de hecho, cuanta más interpretación simultánea se hace, menos «apetece» aceptar dichos encargos; al menos, es lo que he observado entre aquellos de mis colegas que trabajan de forma regular en cabina. La razón es que la interpretación simultánea resulta más cómoda y, hasta cierto punto, más fácil, ya que normalmente somos dos personas en la cabina, por lo que nos podemos ayudar con algún término complicado… o no tan complicado: no sería la primera vez que a un intérprete cansado después de todo el día traduciendo en una reunión del Consejo de Administración de un banco se le olvide cómo se dice balance y tenga que pedir ayuda a su colega. Además, podemos buscar el término en cuestión en el portátil, en nuestro glosario, o en Internet, en caso de que haya wifi en la sala. Todo ello, imposible para un intérprete de consecutiva que está solo ante el peligro: no puede usar el diccionario, ni el ordenador, ni preguntar a su colega; además, tiene el inconveniente de que, mientras trabaja, todas las miradas están puestas en él, mientras que en la simultánea está bien resguardado, en la «sombra» de la cabina.

Creo que lo que más nerviosos nos pone, al menos a mí, al hacer una interpretación consecutiva es estar delante de una gran audiencia, y más aún si el evento en cuestión se transmite por la televisión y aparece la cara (y el nombre) del intérprete. Ya hemos sido testigos de situaciones en las que el propio orador, como es el caso de los entrenadores de fútbol, corrige a su intérprete en las ruedas de prensa que se celebran al acabar el partido, y luego el error del intérprete se trata en la prensa, en tuits, en comentarios de Internet, etc.

Para mí, en la consecutiva —aparte, por supuesto, de tener el material por adelantado y poder prepararme a conciencia—, es muy importante que nada me distraiga del propio trabajo de interpretación; por eso procuro llevar calzado y ropa cómodos, con los que pueda estar sentada muchas horas o, si se da el caso, caminar por los largos pasillos de los Ministerios mientras nos trasladamos de un departamento a otro. Si puedo, intento ir antes a la peluquería para no tener que estar más pendiente de mi pelo que de la interpretación, y también porque el hecho de ir arreglada me da seguridad. Y, como decía una profesora mía, una intérprete profesional debe llevar siempre medias de repuesto en el bolso por si se le hace una carrera y luego tiene que ponerse a interpretar delante del público o en una cena de gala. Imprescindible llevar varios blocs, mejor con anillas para no tener que recoger las hojas del suelo en medio de la interpretación, así como lápices y bolígrafos en cantidad, y nunca plumas de tinta, para evitar posibles desastres. Sé que hay colegas que usan grabadoras, y luego se ponen los auriculares e interpretan en modo simultáneo; yo todavía no lo he probado. Creo que es buena idea, aunque yo no dejaría de tomar notas por si la técnica falla. La ropa es muy importante: hay que ir arreglada, pero no demasiado, no llamar la atención e intentar saber de antemano en qué ambiente se desarrollará el acto, si en un teatro, en un aula o en la sala de juntas de una cantera. Tengo una colega que consiguió su primer contrato de intérprete por casualidad, porque una actriz de telenovelas rechazó a varias de las intérpretes propuestas porque eran más guapas y jóvenes que ella y, además, iban vestidas de forma muy llamativa, por lo que la protagonista deslucía bastante. Una intérprete no se debe hacer notar, debe ser discreta, pero tampoco avergonzar a su cliente por llevar una vestimenta inapropiada, ya sea por demasiada excentricidad o por lo contrario: dejadez, zapatos sucios, vaqueros viejos, camiseta de andar por casa…

En una de mis primeras consecutivas, cuyo tema estaba relacionado con productos fitosanitarios, me enteré de que entre el público había una persona que hablaba perfectamente checo y castellano y, además, era experta en la materia. Eso me puso muy nerviosa porque pensé que yo nunca lo podría hacer tan bien como lo haría ella, y me pregunté: «entonces, ¿yo para qué estoy aquí, si ella lo podría hacer infinitamente mejor?». Durante la ponencia, apareció una palabra que yo no sabía cómo traducir; me puse a titubear y esa persona, sentada en la primera fila,  me dijo el vocablo en voz alta. Eso fue, por supuesto, la pesadilla hecha realidad en mi caso, porque lo dijo en voz alta y con semblante serio; pero después vi cómo asentía con mucha vehemencia con la cabeza durante todo mi discurso, por lo que me dio la impresión de que estaba de acuerdo con mi interpretación, y eso me tranquilizó. Después, al acabar el evento, se me acercó y me dio la enhorabuena por mi trabajo, y me dijo: «yo admiro vuestro trabajo porque yo intenté trabajar de intérprete, ya que hablo los dos idiomas y, además, soy experta en la materia, pero me resultaba imposible interpretar, porque cada vez que hablaba alguien me quedaba absorta en lo que decía, en los aspectos técnicos, y luego no podía traducir; además, en el momento de la interpretación no me salían las palabras exactas».

Por ello, como en cualquier profesión, es necesario formarse y adquirir experiencia, ya que para ser intérprete consecutivo no basta con hablar bien las dos lenguas, ni siquiera ser experto en la materia.

En cuanto a situaciones desagradables, tal vez la más destacada es cuando hay alguien entre el público, o el propio orador, que te corrige y no tiene razón. En checo las palabras se declinan, y esto puede dar pie a situaciones graciosas, aunque no tanto para el intérprete. Por ejemplo, en una ocasión, durante una charla ante un público académico, el orador, español, dijo algo así como: «Gracias por recibirme en esta universidad. No había estado nunca, pero conozco a uno de los profesores, Fulanito de Tal.» Y yo traduje la frase al checo, pero, al ser una lengua con declinaciones, «Conozco a uno de los profesores» se traduce como ‘Znám profesora X’, y el orador me corrigió: «No es una mujer, es un hombre; no es “profesora”, sino “profesor”», por lo que tuve que parar y preguntar al público checo, que era de total confianza —además, llevaba más de un año trabajando para el mismo grupo de gente—, si me permitían que explicara brevemente al orador los misterios de la gramática checa. El ambiente era informal, y los clientes checos, de muy buena gana, me dejaron que explicara al orador que «profesora» en checo no es «profesora» en español, porque el checo tiene casos gramaticales, se declina, etc.

Creo que la interpretación consecutiva está considerada, injustamente, como la hermana pequeña de la simultánea. Yo no he impresionado nunca a nadie diciéndoles que hago interpretaciones consecutivas; sin embargo, si les digo que trabajo de intérprete simultánea, con los «cascos», como Nicole Kidman en La intérprete, sí que noto admiración en los ojos de mi interlocutor. Creo que buenos intérpretes consecutivos hay pocos, y no hablo de interpretar en reuniones de negocios, que son dinámicas y en las que no se suelen tener que traducir largos pasajes: lo difícil es traducir discursos oficiales, o clases magistrales, donde el orador habla durante mucho tiempo, no hace ninguna pausa y se depende solo de la toma de notas. Y si además es un tema técnico, es casi imposible no tener que pedir al orador que pare porque, si no, nos perdemos en el discurso. Por eso es tan importante pedir información y las presentaciones por adelantado para poder prepararlas bien. Si el cliente se niega, y dice: «No hace falta, si no va a ser técnico» (suelen decirlo, y da igual si son ingenieros nucleares, expertos en encefalopatía espongiforme transmisible o permuta de riesgo crediticio), yo les digo que un intérprete consecutivo es como un piloto: un piloto también ha estudiado una carrera y ha volado las horas necesarias, pero jamás sale sin su plan de vuelo, y para elaborar el plan de vuelo, necesita los datos necesarios; pues los intérpretes, igual.

Creo que las diferencias culturales a la hora de hacer la interpretación consecutiva están muy bien reflejadas en la película Lost in Translation, cuando la intérprete traduce en unas pocas palabras el discurso larguísimo del orador y el personaje principal se queda sorprendido: «Ah, ¿eso es todo?». Yo no hablo japonés, así que no puedo evaluar la destreza profesional de la intérprete, pero sí que he vivido algo parecido, aunque en menor medida, ya que los españoles suelen repetir más las ideas, usar sinónimos, y yo, al traducir al checo, no puedo hacer lo mismo porque parecería que me repito y que me faltan las ideas, porque la mentalidad checa es más concisa y de ir al grano.

Muchos alumnos se preguntan por qué se da tanta importancia a la consecutiva durante la carrera, si cada vez se tiende más a organizar eventos con interpretación simultánea. La interpretación consecutiva nos ayuda a tener claras las ideas importantes, desechar lo superfluo, ejercitar nuestra memoria y desarrollar rapidez mental: todo ello, muy útil también en la simultánea y en muchas otras facetas de la vida.

Si tuviera que dar un consejo a los estudiantes que se inician en la consecutiva les diría que empiecen con reuniones de negocios o visitas de fábrica, donde podrán interrumpir al orador y pedirle que repita la frase o que les explique algún concepto o algo que no entiendan de sus propias notas; en un ambiente informal no hay problemas, y así se practica la toma de notas en condiciones reales y luego ya será más fácil hacer una interpretación consecutiva de más nivel, como en cenas de gala o discursos oficiales, donde es casi imposible parar al orador y preguntarle algo (o ¿quién se atrevería a parar a Obama en un discurso y preguntarle qué es lo que quería decir exactamente con lo que acababa de decir?).

Volver arriba

Diana Soliverdi Garrigós Diana Soliverdi Garrigós. Intérprete de conferencia, miembro de AICE y de su Comité de Formación. Es española y sus lenguas de trabajo son italiano, francés, inglés y español. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Se formó en interpretación simultánea y consecutiva en cursos impartidos por intérpretes profesionales. Es intérprete jurado de italiano y francés. Desde 1992 ejerce como intérprete de conferencia en distintos ámbitos: cumbres internacionales, presentaciones de películas y novelas, congresos técnicos, televisión y radio, entre otros. Desde 1989 también trabaja como traductora y ha traducido dos novelas: El sol en el alma, de Massimo Bruni, y La casa de Tolkien, de Andrea Pedrana. Desde 2012 dirige los cursos de corta duración de Especialización en Interpretación Simultánea y Consecutiva Inglés/Francés/Español e Italiano/Español en la Universidad Autónoma de Madrid.

Consecutiva: cuerpo a cuerpo con la comunicación del mensaje

Ayer estuve todo el día haciendo consecutiva y hoy me he levantado con la impresión de tener una ligera resaca. Me suele pasar cuando trabajo muchas horas con este tipo de interpretación. Al terminar la jornada, para despejarme, vuelvo andando a casa aunque esté lejos: en esos momentos la actividad física es lo que más me alivia.

Estaba más nerviosa de lo habitual porque el tema no era fácil, la lengua era inglés, idioma que he incorporado en los últimos tiempos a mi combinación de trabajo, y los ponentes, al no ser nativos, tenían un acento bastante difícil de entender. Como se verá, la conjunción de elementos era tal que preludiaba una jornada de esas que uno quiere olvidar lo antes posible y que cuando la recordamos nos provoca un escalofrío.

Sucedió todo lo contrario. Volví a casa tarde y cansada pero feliz, y hoy cuando lo evoco me provoca una sonrisa.

La consecutiva surte siempre ese efecto en mí y ha sido así desde mis primeras experiencias. Es un sistema de trabajo tan sumamente inteligente y eficaz (¡viva Jean François Rozan!) que hace posible y hasta brillante, a veces, una actividad que de otra manera no podríamos realizar. Es verdad que he oído hablar (aunque nunca los he visto en acción) de intérpretes con una memoria prodigiosa que sin tomar una nota reelaboran todo el discurso sin perder detalle. ¡Qué privilegiados! Pero son sin duda la excepción; el resto de los mortales necesitamos una ayuda para no dejarnos en el tintero la mitad de la información.

Antes de empezar estoy un poco agitada y para serenarme me gusta llegar tres cuartos de hora antes de que comience el acto y así familiarizarme con el ambiente en el que voy a trabajar. Miro, observo, escucho, huelo, tengo todos mis sentidos alerta porque todo me aporta una información que quizás después me resulte vital.

Ese tiempo preliminar me da ocasión de hablar con el orador u oradores tranquilamente, explicarles cómo es la manera de trabajar, por si no la conocen, ponernos de acuerdo en el modo de proceder, tomar contacto con su forma de hablar y su acento y hacer que empiecen a acostumbrarse a mi presencia y a sentir que somos un equipo. Esto también es fundamental para ellos porque te conocen, oyen tu voz, que va a ser la suya, quizás les preguntas algo sobre su charla o les comentas algún punto que te ha parecido interesante: se dan cuenta entonces de que te has preparado a fondo, de que tú también estás implicado y eso les genera confianza. En mi opinión, ese tiempo de conocerse es clave, porque siempre he pensado lo terrible que debe de ser dejar en manos de un absoluto desconocido la comunicación de una investigación, un proyecto o un trabajo en el que estás involucradísimo, que incluso consideras tu vida, como me han confesado muchos panelistas.

Después, como parte del ritual, apago el teléfono y durante el último cuarto de hora prefiero no hablar con nadie y estar absolutamente concentrada.

Comienza la sesión y ahí se enciende la magia.

En los primeros momentos solo veo a los asistentes de la primera fila, como imagino que les pasa a los actores en el escenario. Para mí es vital establecer una comunicación visual con el público: antes de hablar dirijo una mirada a la sala y también una sonrisa, eso me abre puertas, me ayuda a salir de mí misma y a establecer ese necesario puente con los demás. Me hace sentirme bien y eliminar barreras con los que están al otro lado, que a veces percibimos como «hostiles»; es posible que ellos también nos vean así, y ese gesto casi imperceptible es la llave que abrirá puertas. El contacto humano, desde mi punto de vista, es esencial para los intérpretes de consecutiva. Es el primer paso para que te perciban cercano, como alguien que va a ayudarles a entender el mensaje que han ido a oír, no como un extraño sino como un miembro de la misma expedición en la que se han embarcado ellos.

Imprescindible: siempre me mantengo al lado del orador, a mi ponente de ayer le divirtió mucho cuando tras presentarme como su intérprete le dije que sería su sombra, pero «solo por hoy, no se preocupe».

Esto se remonta a mis comienzos, uno de los directores de la delegación de la Unión Europea con quien yo trabajaba ese día, con mucha experiencia a sus espaldas, al ver que una jefa de protocolo quería mandarme a kilómetros del ponente, me enseñó que el lugar del intérprete está junto al conferenciante y que ese punto no es negociable. Así lo hice y he atesorado ese consejo como un regalo, lo aplico desde entonces y no creo que se pueda trabajar de otra forma. A partir de ahí empiezo a tratar de identificarme con el orador, por muy diferente que sea de mí, aunque no coincida con sus planteamientos, aunque a primera vista no me haya causado buena impresión.

Después, a lo largo de su charla, ese proceso se irá intensificando, tengo que «meterme en su cabeza» para comprender en profundidad lo que desea transmitir, para establecer empatía. Es una corriente que pasa de orador a intérprete, algo que los dos perciben, y que permite trasladar exactamente el pensamiento del primero y trabajar compenetrados.

Para la toma de notas siempre llevo un cuaderno grande, con espiral al lado y si puede ser con papel blanco. ¿Manías personales? Quizás, pero yo le veo más el lado práctico: suelo escribir grande para facilitarme el golpe de vista y necesito espacio, tengo que pasar menos hojas (¡qué momento ese de pasar la hoja cuando uno va apurando los segundos!) y si estoy de pie o con el cuaderno apoyado sobre las rodillas, como sucede tan a menudo, me resulta mucho más cómodo. La espiral a un lado hace que el momento funesto de pasar la hoja me resulte más llevadero, y si puedo apoyarme en una mesa ¡bingo! abro el cuaderno completamente y tengo dos hojas enteritas para tomar notas ¡¡todo un lujo!! ¿Y para escribir? Bolígrafo (nunca lápiz), el que me resulte más cómodo, y otro de repuesto, que hay mucho traidor que te abandona cuando más lo necesitas.

Un detalle menos racional pero que yo englobo dentro de la magia de la consecutiva y que puede resultar sorprendente: llevo el cuaderno del color al que me inclina mi estado de ánimo ese día, para mí es importante. Me encantan los colores vibrantes, me dan alegría, me conquistan, por eso es habitual que los lleve amarillo, fucsia, rojo o turquesa. En algún lugar he leído que deben llevarse de colores neutros «para no distraer al público». Sinceramente, pienso que si el cuaderno consigue captar la atención del público más que la información que estoy transmitiendo, es mejor que lo cierre, sea del color que sea, y me vaya a mi casa, porque soy una pésima intérprete.

A medida que voy escribiendo este artículo se me ocurren muchísimas cosas que decir a propósito de la consecutiva, las imágenes se agolpan en mi cabeza, se formulan reflexiones, ven la luz conceptos de los que no había sido consciente hasta este momento y me siento llena de energía con ganas de contar experiencias, de llegar a ese otro que va a leerme y a quien a lo mejor puede ayudar lo que estoy diciendo.

Son casi los mismos sentimientos que cuando me dedico a esta actividad: entusiasmo, fascinación, descarga de adrenalina, descubrimiento y conexión con el otro.

Volver arriba

Compartir
Reproducción parcial o total de contenidos o ilustraciones sólo con autorización por escrito de la redacción y citando autor y fuente.