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Tecnología aplicada a la traducción: Pildoritas tecnológicas

Compatibilidad entre programas de TAO con archivos XLIFF

José-Luis Morais
José-Luis Morais es licenciado en Traducción e Interpretación y trabaja funda­men­tal­mente desde el francés al español y al gallego. Sus ámbitos de espe­cia­lidad son la traducción creativa, la medicina alternativa y el turismo.

En una época en que el uso de la traducción asistida por ordenador va siendo cada vez más inevitable, por cuestiones económicas sobre todo, pero también por rendimiento, productividad y eficiencia, en un nicho de mercado disputado principalmente por unos pocos programas de similares características (Trados, Wordfast, memoQ y Déjà Vu), una de las grandes dudas que se plantean sus usuarios atañe a la compatibilidad. A la hora de decantarse por uno de ellos o tratar de cubrir y satisfacer las necesidades de los clientes para abarcar más volumen de trabajo, los traductores quieren saber cuál es más versátil y cuál permite gestionar mayor número de formatos de archivos, entre otras razones.

En general, todos ellos son compatibles con multitud de formatos, pero eso no significa que un archivo pueda ir desfilando de programa en programa cambiando de extensión como quien cambia de atuendo para recorrer una pasarela de moda. De esta forma, aunque un programa de TAO pueda crear un archivo XLIFF (con sus distintas variantes, como el SDLXLIFF o el MQLXZ) como formato de trabajo para su traducción con otro programa de TAO o pueda a su vez gestionar un XLIFF recibido de otro de sus semejantes, no puede crear la traducción final a partir únicamente de ese XLIFF. Ante la pregunta que muchos compañeros de profesión me han formulado en multitud de ocasiones: «¿Puedo crear un archivo limpio a partir del XLIFF que me manda el cliente?», la respuesta es sencilla y en ocasiones rotunda: «no». La confusión principal reside en que la mayoría de los textos se editan en Word (un programa que todos tenemos y usamos) y porque muchos están harto acostumbrados a las antiguas versiones de Trados con sus famosos archivos clean y unclean, que algunos llamamos de forma más castiza «limpio» y «sucio». Si alguien recibe un XLIFF como archivo «original» para traducir, solo podrá generar otro XLIFF como archivo traducido, sea cual sea el programa que utilice. Este tipo de archivos no es más que un «puente», un estándar compatible con múltiples programas, pero no es un archivo transformista.

Pongamos otro ejemplo más dispar para tenerlo más claro: si recibo un XLIFF que en su origen era un archivo INDD (InDesign), no podré entregar un archivo final INDD (entiéndase, archivo limpio), sino el mismo XLIFF, pero redactado en otra lengua. Del mismo modo, si yo le envío a una traductora un XLIFF que en su origen era un PPTX, no podrá devolverme la presentación PowerPoint en el idioma de destino, porque no dispone del archivo original PPTX. En resumidas cuentas, los programas de TAO pueden generar vistas externas (no solo archivos XLIFF, sino también archivos RTF con tablas a dos columnas o símiles de archivos «sucios»), que deben considerarse como formatos intermedios para poder traducirlos con otras herramientas (e incluso directamente en Word), pero es muy importante tener en cuenta que el olmo nunca nos dará peras, por mucho que insistamos.

Traducir XLIFF

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