La Linterna del Traductor
Tribuna universitaria: Inserción

Mi experiencia en el programa Blue Book de la Comisión Europea

Marta Rubio Ortega

En el marco de su programa Blue Book, la Comisión Europea organiza anualmente dos períodos de prácticas para titulados universitarios. Yo tuve la oportunidad de participar en uno de ellos al ser seleccionada para la sesión de marzo a julio de 2019. Tras haber pasado cinco meses aprendiendo en la Unidad 2 del Departamento de Lengua Española (Luxemburgo), resumo aquí la experiencia y las principales conclusiones a las que he llegado.

Marta Rubio Ortega
Marta Rubio Ortega es licenciada en Traducción e Interpretación de inglés y alemán por la Universidad de Granada y traductora-intérprete jurada de inglés nombrada por el MAEC. Amante de la lingüística y de las ciencias políticas, tiene un máster en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, igualmente por la Universidad de Granada. En 2014 se trasladó a Alemania, donde vive y trabaja como traductora, intérprete y gestora de proyectos desde entonces en diferentes empresas, entre las que se encuentra BMW. En 2018 se doctoró en Traducción e Interpretación con una tesis doctoral sobre traducción, lenguaje y terminología jurídicos de la Unión Europea por la Universidad de Granada, y ha realizado distintas estancias de investigación en la Cátedra de Derecho Internacional Privado y Derecho Comparado de la Universität Bayreuth y la Ludwigs-Maximilians-Universität de Múnich (LMU).

Introducción

Fue en una fase temprana de la licenciatura en Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada cuando empecé a interesarme por la traducción especializada en el contexto institucional y, especialmente, en el de la Unión Europea, aunque por aquel entonces poco sabía al respecto. Esto me llevó a investigar sobre las posibilidades de realizar prácticas en alguna de las instituciones y solicitar todas aquellas a las que podía optar. Una vez acabada la carrera, con la especialidad de traducción jurídica y traducción jurada, y en vista de que la oportunidad no llegaba a pesar de mi empeño, decidí continuar formándome en un ámbito que, en cierta manera, completase mi perfil y le diera un impulso a mi currículum.

Fue en una fase temprana de la licenciatura en Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada cuando empecé a interesarme por la traducción especializada en el contexto institucional y, especialmente, en el de la Unión Europea.

Por este motivo, realicé el máster en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Granada, para adquirir una competencia temática sólida en el ámbito del Derecho de la UE, el papel de esta como actor internacional y sus competencias. Durante ese año, descubrí que el ámbito de la política internacional y las relaciones internacionales realmente me apasionaba, casi tanto como la traducción jurídica. Al final, concluí el máster con una tesina en políticas lingüísticas de las organizaciones internacionales que analizaba el caso concreto de la UE y las repercusiones del multilingüismo en lo relativo a varios aspectos, como la transparencia, la igualdad, la seguridad jurídica o la contratación de personal.

El número de solicitantes para determinadas lenguas oficiales es limitado en cada convocatoria […] mientras que para otras como el francés, el inglés, el italiano o el español llegan a presentarse hasta seiscientos candidatos por sesión.

Una vez acabado el máster, y tras cuatro años solicitando prácticas en las instituciones europeas, me di cuenta de que, en realidad, no había ningún elemento en mi currículum que lo hiciese destacar respecto a los de otros posibles candidatos, pues, en la actualidad, la mayoría de los solicitantes cuentan con un nivel de formación y especialización bastante elevado y, como mínimo, con un máster. Aunque los programas de prácticas de las instituciones son muy codiciados por los recién graduados, es cierto que en el ámbito de la traducción el número de solicitantes para determinadas lenguas oficiales es limitado en cada convocatoria. Así, la competencia para dichas lenguas es escasa, mientras que para otras como el francés, el inglés, el italiano o el español llegan a presentarse hasta seiscientos candidatos por sesión.1

Teniendo en cuenta, por una parte, el dato anterior y, por otra, que tras la defensa de la tesina del máster los miembros del tribunal me animaron a continuar la investigación con una tesis doctoral, decidí matricularme en el programa de doctorado en Lenguas, Textos y Contextos de la Universidad de Granada. La ventaja de este programa es que permite realizar la investigación a distancia —a excepción de algunas actividades anuales que son presenciales—, por lo que aproveché esos tres años para vivir en Alemania, hacer estancias de investigación y mejorar mi nivel de alemán, a la vez que adquiría experiencia profesional en traducción en el mercado privado. La investigación doctoral, que concluí en enero de 2018, se centra en el estudio de la traducción jurídica en la UE como un tipo de traducción especializada sui generis, así como en el lenguaje y la terminología jurídicos de la UE en el campo del derecho de sucesiones en inglés y en español, teniendo en cuenta el anisomorfismo de los ordenamientos jurídicos y las directrices al respecto que figuran en la Guía práctica común.

Finalmente, en el verano de 2018, ya con una tesis doctoral en el bolsillo, decidí volver a probar suerte con el programa Blue Book de la Comisión y, en el otoño de ese mismo año, la oportunidad por fin llegó. En ese momento tenía claros los campos del conocimiento y las labores que me interesaban para mi futuro profesional, pero nunca había visto en la práctica lo que tanto tiempo me había ocupado en la teoría, y es cierto que hay veces en que nos empeñamos en cosas que, cuando las conseguimos, no nos llenan como esperábamos, en parte porque no son como nos imaginábamos o porque, en cierto modo, las teníamos idealizadas. Por eso, cuando recibí la llamada de Bruselas y se me ofreció la oportunidad, no dudé en aceptarla y me lo planteé como una especie de experimento para comprobar si realmente se trataba de un camino por el que me gustaría llevar mi carrera profesional y, en su caso, dedicar tiempo a preparar una oposición.2

El programa Blue Book

Blue Book es un programa de prácticas de la Comisión Europea que se convoca dos veces al año y en el que se seleccionan alrededor de seiscientos candidatos en cada sesión.

Blue Book es un programa de prácticas de la Comisión Europea que se convoca dos veces al año y en el que se seleccionan alrededor de seiscientos candidatos en cada sesión —aunque se prevé ampliar esta cifra próximamente— para realizar un período de prácticas de cinco meses en alguna de las direcciones generales, oficinas o delegaciones de la Comisión, principalmente en Bruselas y Luxemburgo, aunque no exclusivamente.3

En el marco de este programa, a los candidatos seleccionados no solo se nos da la oportunidad de pasar este tiempo trabajando y aprendiendo en la Comisión, sino que, además, se organizan actividades de diversa índole. Las que voy a nombrar a continuación son las que hemos seguido los candidatos destinados en Luxemburgo, pero pueden variar en función del lugar de destino.

Marta Rubio Ortega junto a una bandera de la UE En primer lugar, las primeras semanas de prácticas se organizó una visita de estudios de cuatro días a Bruselas, que consistió en una conferencia de bienvenida en uno de los edificios de la Comisión y visitas guiadas y conferencias a las sedes en Bruselas de otras instituciones, a saber, el Consejo, el Parlamento, el Comité Económico y Social y el Comité de las Regiones, así como a otros organismos, como son el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF). Durante estas visitas, tuve la oportunidad de aprender y profundizar en los conocimientos con los que ya contaba acerca del funcionamiento de la UE, además de conocer a jóvenes de prácticamente todos los Estados miembros.

Asimismo, durante el primer mes, los becarios de la Dirección General de Traducción (DGT) recibimos diversas sesiones de formación en las herramientas de traducción asistida por ordenador —principalmente, una versión adaptada de SDL Trados Studio 2015— y otras herramientas de búsqueda terminológica y textual de la Comisión.

Cabría destacar especialmente las visitas al Parlamento en Luxemburgo y al Tribunal de Justicia, pues en ellas pudimos debatir con dos eurodiputados […] acerca de la movilidad sostenible y el libre comercio.

También se organizaron otras visitas a las sedes en Luxemburgo del Tribunal de Cuentas de la Unión Europea, el Parlamento Europeo y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), el Banco Europeo de Inversiones y la Oficina de Publicaciones de la Unión Europea. En todas ellas, se nos proporcionó información detallada acerca de su funcionamiento y, en su caso, sobre sus respectivos departamentos de traducción. Cabría destacar especialmente las visitas al Parlamento en Luxemburgo y al Tribunal de Justicia, pues en ellas pudimos debatir con dos eurodiputados, Tilly Metz (del Grupo de los Verdes) y Christophe Hasen (del Grupo del Partido Popular Europeo) acerca de la movilidad sostenible y el libre comercio, y asistir a la vista oral de un asunto relativo al derecho de la competencia, respectivamente. Este último, además, contaba con interpretación simultánea.

A todo lo anterior hemos de sumar la oportunidad única de presenciar en la sede del Parlamento en Estrasburgo una de las sesiones plenarias en el marco de la elección de la nueva presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que no solo resulta interesante por la relevancia del proceso a nivel europeo e internacional, sino porque, además, la señora Von der Leyen se ha convertido en la primera mujer en presidir la Comisión.

El día a día en traducción

Existe un reparto oficial de carteras entre las dos unidades del Departamento de Lengua Española de la Dirección General de Traducción (DGT) de la Comisión Europea. En la unidad DGT.C.ES.2, donde he desarrollado mi estancia, se traducen textos provenientes de direcciones generales como EAC, EMPL, ENER, ESTAT, GROW, MARE, MOVE, OIL, OP, REGIO, RTD, SANTE, SCIC, TRADE o la propia DGT.4 Al inicio del período de prácticas, pensé que era una pena no estar en la Unidad 1, a la que corresponden las traducciones para el Servicio Jurídico de la Comisión, porque no iba a poder encargarme de tantas traducciones jurídicas como me gustaría. Sin embargo, esto me llevó más tarde a cuestionarme qué se puede entender en realidad como traducción jurídica. No es el objetivo de esta publicación retomar el debate al respecto ni ofrecer una definición, sino reflexionar sobre hasta qué punto los textos de diferentes temas pueden considerarse jurídicos. Por ejemplo, me he topado con propuestas de reglamentos de la DG SANTE sobre la presencia de determinadas sustancias químicas en los piensos para animales. Si bien es cierto que la terminología especializada tiene que ver con el campo temático, el texto en sí no deja de ser un reglamento, es decir, un acto normativo, en el que, además, se cita legislación previa y se adoptan disposiciones, por lo que resulta evidente que sigue tratándose de traducción jurídica. En este sentido, cabría señalar que se hace bastante hincapié en el correcto uso de expresiones típicas del lenguaje jurídico como «con arreglo a» y «de conformidad con» o «en virtud de», que, aunque a priori puedan parecer sinónimos, realmente no lo son, pues este último, como afirma la Fundéu, significa «como consecuencia de».

Un aspecto de esta experiencia con el que he disfrutado mucho es la variedad de ámbitos temáticos de que tratan los textos que he traducido.

Un aspecto de esta experiencia con el que he disfrutado mucho es la variedad de ámbitos temáticos de que tratan los textos que he traducido. Como he mencionado anteriormente, existe un reparto de carteras entre las dos unidades de lengua española. Al haberme especializado en traducción jurídica, a pesar de haber estudiado también traducción científico-técnica en la licenciatura, ocuparme en una misma semana de propuestas de reglamentos relativos a cuestiones que abarcan desde las sustancias químicas en piensos animales hasta la pesca o la navegación interior en el territorio de la UE, pasando por las energías renovables o el ámbito urbanístico, no solo ha supuesto un reto en lo que a la búsqueda de terminología especializada se refiere, sino también una fuente de aprendizaje constante que, además, me ha ayudado a ampliar mis horizontes y me ha enseñado una nueva forma de disfrutar del mero proceso de traducir.

Una traducción sui generis

Muchos autores e investigadores del campo de la traducción especializada, entre los que me incluyo, defienden que la de la UE ha de abordarse como un tipo de traducción especializada sui generis.

Muchos autores e investigadores del campo de la traducción especializada, entre los que me incluyo, defienden que la de la UE ha de abordarse como un tipo de traducción especializada sui generis (Kjaer, 2015: 92). Ello se debe a que está profundamente marcada y limitada por el contexto en que se encuentra: los Estados miembros han cedido competencias en determinadas materias en favor de la Unión para que esta legisle y, como consecuencia de ese compromiso, existen 24 lenguas oficiales y 24 textos auténticos de cada acto normativo para velar por la transparencia y la protección de la tutela judicial efectiva de los ciudadanos de la UE. Tener esta información presente ayudará a los lectores a entender más ampliamente los ejemplos que se van a citar a continuación.

Edificio Berlaymont de la Comisión Europea Un ejemplo de ello es el caso de implementation, término problemático a la hora de traducirlo, a pesar de que no en pocas ocasiones se traduce a la ligera como «aplicación». Para resolver este problema de traducción, lo primero que debe tenerse en cuenta es el texto en que se encuentra o al que se refiere, pues, en el caso de los reglamentos, es muy probable que hablemos de las «medidas de ejecución», mientras que si se trata de una directiva, puede estar refiriéndose al proceso de transposición del contenido de la directiva por medio de una norma interna y, finalmente, en el resto de los textos, existe una laguna que solo el conocimiento del contexto y del encargo de traducción nos permitiría sortear. Cabría mencionar que lo anterior no hace sino demostrar la importancia de una competencia temática sólida para la labor de traducción, pues difícilmente se podría tomar una decisión de traducción acertada y consciente sin conocer al menos los principios básicos del Derecho de la Unión.

Un sector de los traductores con los que he trabajado aboga por un tipo de traducción más libre, partiendo de la premisa de que la unidad mínima de traducción es la oración, lo que da como resultado un texto más natural en español.

Sin duda, estas particularidades contextuales marcan el día a día de los traductores de la Unión a la hora de elegir una u otra técnica de traducción para resolver problemas. Si bien es cierto que existe cierta tendencia a la literalidad, es decir, la correspondencia palabra por palabra, como ya han constatado otros autores que han llevado a cabo extensas investigaciones al respecto (Koskinen, 2000: 85-87; Strandvik, 2002: 516; Felici, 2010: 99; Baaij, 2015: 109), un sector de los traductores con los que he trabajado aboga por un tipo de traducción más libre, partiendo de la premisa de que la unidad mínima de traducción es la oración, lo que da como resultado un texto más natural en español.

En este sentido, cabría distinguir entre la literalidad a nivel de la oración y a nivel terminológico. Por un lado, la primera tiene como consecuencia que el texto pierde fluidez. Dependiendo del tipo de texto de que se trate —por ejemplo, un instrumento normativo—, la libertad de los traductores para jugar con el orden de los complementos en las oraciones y añadir marcadores de estilo para hacer el texto más fluido puede ser limitada. Sin embargo, en otros tipos de textos como las cartas o los textos divulgativos, el traductor puede jugar más con la lengua y producir un texto cuya lectura resulte más natural. Por otro lado, a nivel terminológico, el abanico de técnicas de traducción no solo es más restringido en comparación con la traducción en el mercado privado, sino que está profundamente condicionado por el contexto en que se enmarca. Por ejemplo, un debate que se plantea prácticamente cada día, independientemente del tema del texto, es el uso de los equivalentes funcionales. A este respecto, se ha de tener siempre presente que el traductor de la Unión Europea —en este caso, de la Comisión— juega un papel de legislador en el marco de la redacción jurídica multilingüe, esto es, que todas las versiones lingüísticas van a ser textos auténticos. La convivencia de 28 ordenamientos jurídicos y el anisomorfismo entre ellos constituyen, a grandes rasgos, una de las grandes dificultades para la traducción en este contexto, además de uno de los elementos que condicionan la elección de la técnica de traducción. No obstante, en mi opinión, es precisamente esta dificultad la que hace de ella una labor tremendamente apasionante.

Conclusiones

A nivel académico, haber podido asistir en las instituciones a acontecimientos como la elección de la nueva presidenta de la Comisión Europea y la formación del nuevo Parlamento, sin duda, hacen que el proceso se viva de una forma más intensa y cercana.

A nivel académico, haber podido asistir en las instituciones a acontecimientos como la elección de la nueva presidenta de la Comisión Europea y la formación del nuevo Parlamento, sin duda, hacen que el proceso se viva de una forma más intensa y cercana. Esto, sumado a las frecuentes visitas de estudio a otras instituciones y organismos, conferencias, debates y coloquios, incluido uno con dos eurodiputados, ha supuesto una enorme fuente de aprendizaje acerca de las políticas de la UE, en especial de la Comisión, el proceso legislativo ordinario, la toma de decisiones o las relaciones exteriores.

A nivel profesional, poder conocer de primera mano la práctica de la traducción en la UE tras haber dedicado tanto tiempo al estudio de la teoría no solo es un sueño cumplido, sino que también me ha brindado la oportunidad de entender mejor los razonamientos que pueden estar detrás de las diferentes decisiones de traducción tomadas. Asimismo, he disfrutado descubriendo otros tipos de traducción especializada y aprendiendo cada día con un texto de un ámbito diferente y tan dispar y, además, he potenciado mis habilidades de búsqueda terminológica e intertextual, mi conocimiento y mi manejo de nuevas herramientas.

En lo que respecta a lo personal, esta ha sido una experiencia de las que te cambian la vida.

Por último, en lo que respecta a lo personal, esta ha sido una experiencia de las que te cambian la vida. Haber convivido durante este período con compañeros de tantas nacionalidades y con formaciones y orígenes tan diversos no puede sino enriquecernos, no solo a nivel lingüístico, sino también cultural. Compartir tiempo juntos dentro y fuera del trabajo ha hecho que una simple y mera actividad como ir de pícnic se convierta en un aprendizaje continuo sobre el mosaico cultural que es Europa y lo ricos que somos dentro de esa diversidad. A fin de cuentas, de esa integración es precisamente de lo que se trata el proyecto europeo.

Bibliografía

Baaij, C. J. W. «EU Translation and the Burden of Legal Knowledge». En: Sarcevic, S. [ed.] Language and Culture in EU Law. Multidisciplinary Perspectives. Farnham: Ashgate, 2015, p. 109-121.

Felici, A. «Translating EU Law: Legal Issues and Multiple Dynamics». Perspectives: Studies in Translatology, XVIII, 2 (2010), p. 95-108.

Kjær, A. L. «Theoretical Aspects of Legal Translation in the EU: The Paradoxical Relationship between Language, Translation and the Autonomy of EU Law». En: Sarcevic, S. [ed.] Language and Culture in EU Law. Multidisciplinary Perspectives. Farnham: Ashgate, 2015, p. 91-107.

Koskinen, K. Beyond Ambivalence. Tampere: Acta Universitatis Tamperensis, 2000.

Strandvik, I. «Transparencia, gobernanza y traducción: ¿ha llegado la hora de un enfoque funcional?». En: Hernúñez, P. y González, L. [eds.] El español, lengua de traducción, Actas del I Congreso Internacional. Almagro: Esletra, 2002, p. 512-520. [Consulta: 25/07/2019].

Unión Europea. Guía práctica común del Parlamento Europeo, del Consejo y de la Comisión para la redacción de textos legislativos de la Unión Europea. Luxemburgo: Oficina de Publicaciones de la Unión Europea, 2015. [Consulta: 25/07/2019].

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1 De acuerdo con los datos de la Comisión, para la sesión de marzo de 2019 hubo 812 solicitudes, de las cuales 628 corresponden a estas cuatro lenguas, lo que se traduce en un 77,4 % del total.

2 Con esto no quiero decir que para ser seleccionado en este programa sea necesario tener una tesis doctoral. La competencia para la lengua española es especialmente alta, por lo que para tener éxito conviene añadir algún elemento a nuestro currículum que nos distinga de los demás candidatos y nos haga destacar, pero no tiene que ser un doctorado obligatoriamente. Por ejemplo, un aspecto que se valora muchísimo es la experiencia en el extranjero, ya sea profesional o académica, como los programas de intercambio universitario.

3 En este sitio web se pueden consultar diferentes estadísticas relativas a las nacionalidades, los rangos de edad y los perfiles académicos de los candidatos en procesos de selección recientes [25/07/2019].

4 En esta dirección web se pueden consultar los ámbitos de ocupación de las direcciones generales [25/07/2019].