La Linterna del Traductor
Colofón: No solo de pan...

Un gremio solidario

Noelia Correa Landaluce, Marc Lleonart Fernández, Paula González Fernández, Monika A. Jakacka, Cruz Losada Gutiérrez, Llorenç Serrahima, Llanos Toboso, Esperanza Vinagre

¿Somos un gremio solidario? ¡Somos un gremio solidario! Ocho colegas y socios de Asetrad nos cuentan sus experiencias de voluntariado en actividades muy diversas y alejadas de la traducción, la interpretación y la corrección. ¡Descúbrelas!

Devolviendo al universo…

Noelia Correa Landaluce con dos jóvenes

Etiopía Girls

Noelia Correa Landaluce. Acercándome a mi propósito de acompañar a personas que lo necesitan mientras continúo mi desarrollo profesional en el mundo de la traducción.

En primer lugar, voy a hablar de Living Meki, una asociación que tiene un proyecto maravilloso en Meki, un pueblo rural en el centro de Etiopía, y en el que colaboro desde 2015. Entre mis funciones, destaco las siguientes:

  • Entrevistar a unos veinte candidatos potenciales para ir a Etiopía en verano.
  • Dedicar las vacaciones en verano como voluntaria/cooperante en Meki. Nuestro trabajo de campo se lleva a cabo en una escuela y en dos guarderías, en las cuales los voluntarios damos clases de inglés, talleres, informática, juegos, un Girls' Club... Además, tenemos un programa de apadrinamiento, que auditamos anualmente con entrevistas a los ya apadrinados y a los futuros apadrinados, para verificar que cumplen con el compromiso adquirido. Como coordinadora de los grupos que acompaño, soy la encargada de solucionar todas las dudas que puedan surgir a los voluntarios y de asegurarme de que todos ellos cumplen con la logística obligatoria (vacunas, pasaportes, vuelos...).
  • Organizar charlas para dar a conocer a la asociación en Málaga, mi ciudad de residencia, con el objetivo de recaudar material deportivo, fondos y voluntarios.
  • Ayudar a organizar el fin de semana solidario en la Sierra de Madrid, en el que reunimos a los voluntarios seleccionados para viajar ese verano a Etiopía.
En segundo lugar, y de forma más vocacional, colaboro como voluntaria asistencial con CUDECA, asociación malagueña de cuidados paliativos. En estos momentos estoy en la Unidad de Ingresos o, dicho de otra forma, en el hospicio. Dicha Unidad consiste en nueve habitaciones destinadas a que los enfermos pasen sus últimos días con tranquilidad, acompañados de sus familiares, amigos e, incluso, sus mascotas. Nuestra labor como voluntarios es visitar y apoyar a los enfermos y sus familias, y dedicarles un poco de atención y de cariño.

Los michis de la calle

Marc Lleonart Fernández con un gato

Marc Lleonart Fernández, traductor felino > español.

Colaboro con ADAC (Asociación de Derechos de los Animales de Cerdanyola), una asociación que se encarga de mejorar la calidad de vida de los gatos callejeros, controlando las colonias felinas de la ciudad.

¿Y cómo controlamos estas colonias? Pues nos encargamos de que no les falte comida ni agua y evitamos que tengan superpoblación gracias al método CES: captura, esterilización y suelta.

¿Habéis visto alguna vez un gato con una oreja marcada? No se trata de la herida de una pelea, es la forma que tenemos de identificar a los gatos que ya hemos esterilizado; así no capturamos dos veces al mismo.

Además, a menudo nos encontramos con gatos que no rehúyen a los humanos, sino que tienen un carácter lo suficientemente sociable para vivir en una casa. A veces, este carácter amistoso es debido a la personalidad del gato, pero lo más habitual es que se trate de abandonos. En estos casos, tratamos de encontrarles una familia que los adopte o, por lo menos, que los acoja en su casa hasta que encontremos adoptantes.

Lamentablemente, hay muchos gatos en la calle, así que siempre estamos faltos de recursos, tanto humanos como económicos. Si queréis colaborar, ya sea como casa de acogida, económicamente, o echándonos una mano de manera más directa, os invito a visitar nuestra web. Ahí podréis conocer a nuestros peludos, ver qué hacemos y las distintas formas de ayudar.


DisCamino: poniendo sonrisas a la discapacidad

Grupo de personas con bicicletas y otros vehículos

Discamino, en el Camino. Paula está delante, a la derecha.

Paula González Fernández, traductora EN, FR, IT > ES y correctora.

Entre 2015 y 2019 tuve la suerte de poder acompañar como voluntaria a los integrantes de DisCamino. Cuando oí hablar de su proyecto, me fascinó la idea de hacer el Camino de Santiago con personas con discapacidad; primero porque hasta entonces ya había hecho el Camino dos veces y me parecía una experiencia fantástica, y segundo porque, cosas de la vida, la discapacidad empezaba a estar cada vez más presente en mi vida. Mi hermana mayor, hasta entonces una persona sana, deportista, viajera e independiente, llevaba unos años con una enfermedad rara que la precipitaba hacia la dependencia y la discapacidad. Cuando le propuse unirse a este grupo de locos, le faltó tiempo para subirse a un tren con su moto adaptada y atravesar la península, feliz por desempolvar su equipación de ciclismo. En verano de 2015 hicimos Vigo-Santiago en bici; aquello me enganchó y seguí acudiendo una o dos veces por semana para entrenar durante todo el año y sacarme mi carné de piloto de triciclos-tándem. Allí conocí a personas con discapacidad desde el nacimiento o con secuelas de enfermedades o accidentes sufridos a lo largo de la vida; a voluntarios que dedicaban su tiempo libre, e incluso sus vacaciones, a acompañarlos en las rutas de verano; a familias que hacían todo lo posible por que sus seres queridos también tuvieran un tiempo de ocio y deporte digno.

¿La lección más grande? Que todos tenemos nuestras discapacidades, aunque no todas se ven. Lo que no olvidaré nunca es la sonrisa de todos aquellos que luchan por vivir la vida como ellos quieren, no como les dicta la enfermedad o la discapacidad.

No puedo dejar de mencionar a aquellos traductores que pusieron su granito de arena para que la web de DisCamino estuviera en varios idiomas. ¡Gracias!


Sami Swoi: un cachito de Polonia en Granada

Monika A. Jakacka

Monika A. Jakacka, corazón polaco con alma granadina.

Si por un momento queréis sentiros como en Polonia, pasaos por Granada, donde hace unos años pusimos en marcha la Asociación Polaca de Granada Sami Swoi. Se trata de una asociación cultural bastante joven (fundada en enero de 2014), dedicada principalmente a fomentar la cultura polaca en España, prestando especial atención a los niños hispano-polacos, fruto de matrimonios entre españoles e inmigrantes polacos.

La Asociación fue fundada por tres amigas polacas. Todas contamos con un perfil laboral vinculado al mundo de la traducción. Yo, aparte de ejercer las funciones de presidenta de la asociación, soy licenciada en Traducción e Interpretación y cuento con el nombramiento de Traductora-Intérprete Jurada de polaco, mientras que una de mis compañeras (también TIJ de polaco) se licenció en Lenguas Eslavas y la otra en Filología Hispánica. Nuestro trabajo nos permite mantener contacto con inmigrantes polacos residentes en la zona, por lo que nos resulta más fácil dar a conocer las actividades de la asociación. Organizamos reuniones ocasionales (pícnics en primavera y otoño, comidas de Navidad, etc.), así como clases de polaco para adultos, e intentamos fomentar la integración de los polacos residentes en la provincia de Granada. No obstante, nuestro motor principal son las actividades para niños: la llamada «escuela polaca», que cada fin de semana se convierte en un lugar donde los niños de origen polaco pueden aprender algo más de la lengua y la cultura de Polonia.

En Granada y alrededores hay actualmente en torno a trescientas familias hispano-polacas o polacas vinculadas en mayor o menor grado con la vida de nuestra Asociación. Si aún no nos conocéis, visitadnos en Granada o buscadnos en las redes: www.facebook.com/poloniagranada.


Secretaria de un bosque

Cruz Losada

© Robin Hannon Losada

Cruz Losada Gutiérrez, traductora y enamorada del bosque.

Dijo Cunqueiro: «Pocas cosas existen en las que el hombre se reconozca tan libre, rico y fabulante como en un viaje en la mañana, en el tiempo nuevo, a través de un bosque», y yo añadiría que pocas cosas hay que causen una mezcla tan pura de miedo, impotencia, rabia y desolación como la visión de un bosque ardiendo.

Esta es una de las principales razones por las que soy la secretaria de la comunidad de montes de mi parroquia. Esto y mi creencia de que el régimen de «propiedad vecinal en mano común» que existe en el monte gallego debería ser, en un principio (y sigue siéndolo, en potencia), una fantástica posibilidad para cuidar y preservar el entorno natural de la comunidad que en él vive, además de un activo muy valioso para dinamizar el espacio rural. La práctica, por supuesto, es otra historia.

La gestión de la propiedad comunal que realiza la junta directiva a la que pertenezco está muy limitada por una serie de complicados juegos malabares que tienen que ver, principalmente, con las políticas y convenios de gestión con la administración autonómica, con las pequeñas políticas locales y, como no, con el poderoso caballero don Dinero. En toda esta complicada danza de lo que se puede y lo que no se puede hacer en y por el monte, además de aportar ideas como parte de la directiva, mi labor es llevar todo lo relacionado con la organización de actos y la documentación interna (actividades, convocatorias, actas, etc.), así como el papeleo de relaciones con el exterior (en esto, afortunadamente, el peso principal lo lleva una gestoría especializada).

A pesar de las frustraciones y de la incorporación de más carpetas a mi vida, me gusta pensar que estoy ayudando a la conservación del bosque que tanto quiero.


La compañía Comic Llar

Grupo de personas en un teatro

Festival musical de Navidad 2019. Compartiendo aplausos con «mis chicas».

Llorenç Serrahima, traductor médico y técnico de alemán e inglés. Gravemente afectado por el veneno del teatro aficionado en todas sus facetas.

Ya hace diez años que colaboro como voluntario en el centro de día Llar d’Avis (Hogar de ancianos) de la parroquia de Sant Cugat. Dirijo el taller de teatro Compañía Comic Llar, formado por socias de ese centro. Digo socias, porque salvo el incombustible Toni, que no se pierde un ensayo ni por fuerza mayor, las otras diez componentes de la compañía son señoras. Ensayamos los lunes por la tarde. Para Navidad, organizamos un festival musical en playback. Las señoras escogen las canciones que les gustan y se las preparan para interpretarlas sobre el escenario, con su vestuario y su coreografía, ya sea individual, por parejas o incluso en grupo, como en este caso, que seguro os suena (si hacéis una búsqueda en YouTube con las palabras «Comic Llar» encontraréis muchos más videos de «mis chicas»).

Para el mes de mayo solemos representar una obra de teatro. El confinamiento por el coronavirus interrumpió los ensayos de una sobre el cambio climático titulada «Al planeta se la sopla», que pretendía hacer reflexionar al público sin que dejase de sonreír. Ya veremos cuándo la podemos representar.

El trabajo en la Comic Llar no siempre es fácil; a veces requiere mucha paciencia porque ellas no siempre están todo lo atentas que sería de desear. Y porque todas tienen su opinión sobre cualquier tema y no renuncian nunca a expresarla. Pero es un trabajo muy gratificante y, sobre todo, muy educativo… para mí. Me ha enseñado a callarme muchas veces, a priorizar sus intereses por delante de los míos, a realizar proyectos a la medida de su felicidad por delante de criterios estrictamente teatrales. No es un trabajo gratuito: para poder ser voluntario tengo que pagar cuota de socio. Pero la pago a gusto, a cambio de los instantes de felicidad compartida que me proporciona. Por todo eso, Visca la Còmic Llar!


En Zaragoza se colabora

Una persona expone un proyecto a otras dos

Llanos Toboso, traductora de inglés y lengua de signos española. Recién llegada a esta profesión, pero con toda la intención de quedarme.

La Colaboradora es un proyecto de inteligencia colectiva a través del cual una comunidad de profesionales de muy distintos ámbitos, cada uno con un proyecto empresarial propio, colaboramos entre nosotros y trabajamos conjuntamente para que todos tengamos éxito individualmente.

El trueque es la base de las transacciones. Así, todos aportamos nuestro tiempo en lo que quiera que la comunidad necesite. A lo mejor, un usuario concreto necesita que otro compañero le ayude con el diseño de su logotipo. A su vez, esa persona quizá imparte una formación de marketing online para toda la comunidad. Y quizá una tercera persona se encarga de limpiar el espacio común e ir a comprar café porque se ha terminado. Todas estas colaboraciones se remuneran con horas, pues todos tenemos un saldo que vamos acumulando y que, por supuesto, nunca debe estar en «números rojos».

Para que todo esté bien organizado, esta gran familia de más de trescientas personas se compone de distintos grupos: el de comunicación, formación, dinamización… Yo, por ejemplo, pertenezco al equipo del Banco del Tiempo, que es el encargado de controlar el intercambio de horas entre miembros y también las invertidas en la comunidad. Todos los meses tenemos una reunión de equipo en la que, entre otras cuestiones, nos distribuimos las tareas semanales de ese mes. Y así, todos los equipos velan por el buen funcionamiento de La Colaboradora.

Este año, el día 28 de mayo, con motivo del décimo aniversario de Zaragoza Activa, La Colaboradora organiza una feria donde todo el mundo puede acudir a conocernos a nosotros, a nuestros proyectos y a nuestra comunidad. ¡Estáis todos invitados!

Cantar y compartir

Esperanza Vinagre

Esperanza Vinagre, traductora autónoma especializada en el ámbito biosanitario EN, FR, CA, ES > ES, CA y contralto en mi tiempo libre.

Aunque la música siempre ha sido una de mis pasiones y me ha gustado cantar, nunca se me había pasado por la cabeza hacerlo en un coro. Hasta que, gracias a un antiguo jefe, descubrí el maravilloso mundo del canto coral.

Desde hace tres años pertenezco a la Asociación Coro Intercultural Esperanto. El coro nació en 2003 en el barrio de El Espinillo del distrito de Villaverde, en Madrid, con el objetivo de servir de nexo entre distintas culturas. A lo largo de estos años ha evolucionado tanto en objetivo como en formación. En la actualidad, los treinta miembros del coro, constituido en entidad sin ánimo de lucro y dirigido por Iván Conde, intentamos acercar la música a los barrios, fundamentalmente en la zona sur de Madrid, por lo que solemos actuar en centros culturales y parroquias. En este objetivo, que podríamos denominar «social», se enmarca nuestra colaboración desinteresada con distintas entidades y programas solidarios, como el concierto Dreamers In White, el concierto anual que ofrecemos para la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (FRATER) de España o el concierto navideño en colaboración con la Asociación Vecinal La Incolora de Villaverde. En nuestro repertorio tienen cabida bandas sonoras (La bella y la bestia o Moon River) y clásicos de la música actual (como Hallelujah de Leonard Cohen) y nuestro fin de fiesta favorito, A quién le importa, de Alaska y Dinarama. Piezas que despiertan una sonrisa en quienes acuden a vernos, nuestra mejor recompensa.

Nuestro sitio web, www.coroesperanto.com, está en plena fase de lavado de cara, pero allí os podéis informar de las próximas citas que tenemos previstas. Y, si os pica el gusanillo, no dudéis en escribirnos a esperanto.coro@gmail.com. ¡Nos encanta recibir nuevas voces!

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