La Linterna del Traductor
Panorama: Experiencias pandémicas

Cavilaciones de una traductora médica y docente durante la pandemia de la covid‑19

María Isabel Bolívar

Encerrada en lo que se ha dado en llamar la «traducueva», en un plano estrictamente personal no adquirí conciencia de la magnitud de la pandemia de la covid‑19 hasta que, a principios del mes de marzo de 2020, empecé a observar por primera vez los efectos en mi entorno inmediato, del que hasta entonces mi percepción era que permanecía intocado. Solo entonces fui consciente de la disociación entre la creciente preocupación que transmitían los medios de comunicación y la calma chicha que había reinado a mi alrededor. Ahora bien, en un plano profesional, esta pandemia ha repercutido en mi actividad de un modo muy distinto al personal, no porque mi volumen de trabajo descendiera de forma acorde al cese de determinadas actividades productivas, sino porque ascendió el volumen de traducción de textos de una naturaleza muy específica. Asimismo, como profesora de traducción científico-técnica, la oleada de información asociada al coronavirus me dio pie a abordar mi docencia de una forma un tanto diferente a como lo había hecho hasta entonces.

María Isabel Bolívar
María Isabel Bolívar es licenciada y máster en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada. Tiene más de diez años de experiencia como traductora y ha sido socia de Asetrad prácticamente desde que empezó a ejercer. En la actualidad compagina su labor como traductora en plantilla con la docencia universitaria de traducción científico-técnica, su principal especialidad.

Introducción

Habiendo ejercido como traductora médica durante algo más de una década, la pandemia de la covid‑19 (enfermedad de cuya denominación defenderé el género femenino, como ya recomendó la Fundéu allá por febrero,1 si bien la Dra. Pilar García Mouton, filóloga, ha advertido de que actualmente el término tiene «género vacilante»2) no ha sido la primera que ha influido en la clase de encargos que he recibido: allá por 2009, cuando aún podía considerarme una novata en estas lides, la pandemia de gripe A fue la primera ocasión en que observé en directo la conexión entre mi trabajo y la actualidad. Como profesora de traducción científico-técnica, la oleada de información asociada al coronavirus me dio pie a abordar mi docencia de una forma un tanto diferente a como lo había hecho hasta entonces. A excepción, quizás, de la epidemia de ébola que tuvo lugar cinco años más tarde (la cual, en todo caso, influyó en mi trabajo en menor medida que la pandemia de gripe A), no había vuelto a observar una conexión tan estrecha entre mi labor como traductora y los acontecimientos a nivel mundial hasta este año, cuando la OMS declaró la pandemia de la enfermedad por coronavirus. Esa conexión se intensificó después de que en España la población tuviera que entrar en confinamiento. ¿Por qué se intensificó dicha conexión? ¿Con qué clase de textos trabajaba yo para que la pandemia permeara mi labor de tal forma?

Influencia de la covid‑19 sobre mis principales líneas de trabajo

Como traductora médica, dos han sido mis líneas principales de trabajo durante estos años. Una de esas líneas, la más relevante en cuanto a volumen de trabajo, es la relativa a la traducción técnica aplicada al ámbito médico, ya que gran parte de las traducciones que yo misma hago o que reviso de mis compañeras y de otras traductoras corresponde a instrucciones de uso, manuales de usuario, guías, fichas técnicas y prospectos de productos sanitarios.

Se inyecta un líquido en varios tubos de ensayo

Tubos de ensayo de experimentos con el SARS-CoV2. Imagen de Rawpixel

Entre los productos sanitarios cuya documentación traduzco o de la que reviso traducciones se cuentan reactivos y kits de laboratorio para el análisis de muestras de origen humano con fines de diagnóstico in vitro. Dado que en estos últimos meses se ha hecho apremiante para los sistemas sanitarios de todo el mundo disponer de pruebas de detección del SARS‑CoV2, el virus causante de la covid‑19, son numerosas las empresas fabricantes de productos para diagnóstico in vitro que se han lanzado al desarrollo y comercialización de kits y reactivos con este fin, tanto grandes multinacionales (como pueden ser Roche y Siemens) como PYMES radicadas en diferentes países, entre ellos España.3 Aquí es donde entra en escena la traductora: la legislación de la Unión Europea establece la obligatoriedad de traducir la documentación técnica de los productos hacia las lenguas oficiales de los Estados miembros de la Unión en que estos se comercializan, por lo que antes de que pudieran comercializarse en España (hablo de España porque es el mercado en que trabajo y que conozco, pero esto es aplicable a otros mercados con otros requerimientos) era imprescindible que las traductoras hiciéramos nuestra parte. Entre los productos sanitarios cuya documentación traduzco o de la que reviso traducciones se cuentan reactivos y kits de laboratorio para el análisis de muestras de origen humano con fines de diagnóstico in vitro. Lo cual, dada la urgencia con que estos productos debían estar a disposición de sus usuarios, nos llevó a tener que trabajar contra reloj, con plazos aún más ajustados si cabe que aquellos con los que acostumbramos a trabajar en nuestro sector y prácticamente teniendo que hacer guardia ante la previsión de que pudiera haber pasos adicionales (como la traducción de modificaciones) para evitar retrasos en la producción de dicha documentación adjunta a los productos en formato multilingüe.

Mi segunda línea principal de trabajo concierne a los ensayos clínicos, un sector en el que la pandemia del coronavirus ha influido de varias formas diferentes. Como traductora, en lo que ha afectado la pandemia a esta línea de trabajo ha sido en los ensayos clínicos que habían comenzado antes (con frecuencia meses e incluso años antes) de que la crisis sanitaria obligara a los centros sanitarios y de investigación a tomar medidas que afectaran a su transcurso: aquellos ensayos en que era viable continuar no se suspendieron, pero dado que era necesario mantener el seguimiento de los pacientes, gran parte de la documentación que recibimos para traducir consistió en modificaciones de los protocolos y cartas en que se informaba a los pacientes o a los investigadores de las medidas adoptadas para reducir al mínimo el impacto sobre el ensayo en que participaban.

Documento con la leyenda «Ensayos clínicos»

Los ensayos clínicos tienen asociada una gran cantidad de documentación. Imagen de Picpedia

Al redactar el párrafo anterior, dudé por un momento sobre si explicar lo que son los ensayos clínicos para aquellos lectores de esta revista que puedan no saberlo. No obstante, si finalmente he optado por no hacerlo es por otra cuestión que también quería tratar en este artículo: en la situación actual y dado lo imperioso de conseguir una vacuna o, al menos, de establecer un tratamiento eficaz de la enfermedad, los medios de comunicación están facilitando más información que nunca sobre en qué consiste este tipo tan concreto de estudio de investigación, como también están facilitando información sobre conceptos médicos que antes pudieran parecer arcanos a la población general, como las inmunoglobulinas G y M y lo que implican en cuanto a la presencia de un agente patógeno y la inmunización frente a este,4 o la diferencia entre las pruebas serológicas y la PCR.5 Salvo en las pandemias y en algunas otras circunstancias puntuales, es poco habitual que en los medios generalistas ciertos conocimientos médicos especializados salten de las páginas dedicadas a la divulgación científica y médica a las portadas de los medios y los titulares informativos.

Influencia de la covid‑19 sobre mi docencia de la traducción

Este último punto me lleva a la cuestión final que trato en este artículo: la alfabetización científica de la población y su vinculación con la traducción. Además de traductora, soy profesora de traducción científico-técnica. En mis clases intento poner de relieve la importancia de la divulgación científica para dar a conocer a la población conceptos científicos especializados, y también para que mis propios alumnos, en especial aquellos cuya educación previa no estuvo centrada en lo científico (ya que muchos de mis alumnos han cursado anteriormente alguna otra carrera universitaria), puedan empezar a familiarizarse con dichos conceptos. Con todo, en mis clases me esfuerzo por aplicar un enfoque crítico que les permita no solo aprovechar esos conocimientos, sino también ponerlos en duda en los casos en que sea necesario (por ejemplo, en los casos de manipulación interesada o en los que la divulgación científica es de mala calidad).

Durante el confinamiento en España, dada la naturaleza de la asignatura que impartía, fue inevitable que el coronavirus y la enfermedad que provoca tuvieran una presencia destacada. Durante el confinamiento en España, dada la naturaleza de la asignatura que impartía, fue inevitable que el coronavirus y la enfermedad que provoca tuvieran una presencia destacada. No obstante, si bien algunos de mis alumnos declararon tener interés en tratar otros temas antes que el de la covid‑19 debido a la saturación informativa, quise aprovechar la situación para poner de manifiesto la importancia que tiene la divulgación científica para formar a la población sobre un tema que a todos nos toca muy de cerca. La crisis sanitaria provocada por la covid‑19 ha tenido un impacto profundo sobre las distintas formas de la comunicación científica; la divulgación no es ajena a ello.

Como ya comenté anteriormente, nunca había estado tan omnipresente la información médica en los medios generalistas como lo está ahora. Mas no debemos perder de vista que quienes transmiten dicha información en estos medios no siempre tienen los conocimientos de base necesarios para transmitirla correctamente, con lo que se hace más patente que nunca la necesidad de desarrollar una mirada crítica bajo la que analizar los conocimientos que recibimos de esta forma, mirada que, en el caso de los traductores en ciernes, puede beneficiarles de cara a su futura especialización. Este es el momento en que aquellos en cuyas manos está hacer buena divulgación se planteen hacia dónde debería derivar a partir de ahora. Y este es el momento para poner de relieve la pertinencia de contar con traductores formados específicamente en divulgación científica ante las posibles crisis sanitarias del futuro.

Conclusiones

En esta situación de crisis sanitaria, la especialidad de la traducción médica se revela como una forma de contribución (si bien modesta) de la comunidad traductora para la resolución de dicha crisis. Estos últimos meses han supuesto un periodo complicado para todos a varios niveles. No obstante, en esta situación de crisis sanitaria, la especialidad de la traducción médica se revela como una forma de contribución (si bien modesta) de la comunidad traductora para la resolución de dicha crisis. También se ha hecho especialmente patente la importancia de la divulgación científica, con lo que ha sido un periodo provechoso para la formación en traducción científica. Tan solo podemos esperar que, en otras crisis sanitarias que pudiera haber, hayamos aprendido lo que la crisis actual nos ha enseñado sobre la relevancia de la traducción especializada.

Bibliografía

1 Fundéu. «La COVID-19, nombre de la enfermedad del coronavirus». (12 de febrero de 2020) [consulta: 3 de agosto de 2020].

2 Fundación Lilly. «Jornada MEDES: Innovaciones en la comunicación científica en español. Cambios urgentes para debate». YouTube (8 de julio de 2020) [consulta: 3 de agosto de 2020].

3 Gimeno, R. «Los fabricantes de kits luchan por adaptar su producción a la demanda de diagnóstico del coronavirus». NIUS (23 de marzo de 2020) [consulta: 7 de agosto de 2020].

4 Enfermera Saturada. «Dime qué anticuerpos tienes y te diré si estás infectado de coronavirus». El Mundo (8 de junio de 2020) [consulta: 8 de agosto de 2020].

5 Rejón, R. «PCR, serología y test rápido: las pruebas que pueden aplicarse a la covid‑19». elDiario.es (2 de agosto de 2020) [consulta: 8 de agosto de 2020].

Volver arriba