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En nuestro pequeño mundo de letras y textos puede resultar difícil asumir que todo traductor autónomo es también una empresa —de tamaño reducido, eso sí, pero no por este motivo menos importante que cualquier otra más grande que cotice en bolsa—. Este es el axioma fundamental en el que se basan las líneas maestras del libro The Entrepreneurial Linguist. Según explican sus autoras Judy y Dagmar Jenner, la idea de elaborar esta monografía surgió a raíz del éxito de los talleres que ha impartido la primera en estos últimos años por todo el mundo. Ambas llevan las riendas de Twin Translations y comparten consejos prácticos para traductores e intérpretes en el blog Translation Times. Aparte de las valiosas recomendaciones sobre cómo comenzar y desarrollar un negocio de traducción viable, las historietas minimalistas e hilarantes de Mox, creadas por el traductor Alejando Moreno-Ramos, amenizan aún más la lectura.

The Entrepreneurial Linguist

Judy Jenner y Dagmar Jenner: The Entrepreneurial Linguist: The Business-School Approach to Freelance Translation. Lulu.com, sine loco, 2010.

El libro está compuesto por once capítulos en los que se van explicando los aspectos más relevantes del ejercicio profesional de la traducción y la interpretación. En primer lugar se centra en la necesidad de cambiar de mentalidad: un traductor que trabaja por cuenta propia no es solamente un experto en trasvases lingüísticos y culturales, sino que, a su vez debe tener una faceta empresarial, con todas las ventajas e inconvenientes que eso acarrea.

Partiendo de esa base, el segundo capítulo destaca la importancia de saber organizarse, especialmente en lo que se refiere a la contabilidad y a todos los trámites administrativos. Si bien hay aspectos que pueden ser muy específicos de Estados Unidos, como la fiscalidad, las autoras son plenamente conscientes de este hecho y recomiendan consultar con un asesor en nuestro país de residencia. Además, ofrecen algunas indicaciones muy acertadas sobre cómo moderar los gastos. Así, ponen el ejemplo de las comunicaciones internacionales, que actualmente se pueden efectuar gracias a programas de mensajería instantánea en lugar de por teléfono.

Los capítulos tercero y cuarto están dedicados a cómo sobresalir entre el resto de profesionales de nuestro campo, principalmente gracias a la Web 2.0 y al marketing. Sin duda, estas secciones resultarán muy útiles a aquellos que tengan cierto reparo al usar las redes sociales o no sepan cómo empezar a crear su sitio web o blog profesional. Son herramientas básicas para tener presencia online, de manera que los posibles clientes puedan contactar con nosotros desde cualquier rincón del mundo.

En los capítulos quinto, sexto y séptimo encontramos información útil sobre cómo crear un plan de negocio sostenible, cómo establecer nuestras tarifas (aunque no se propone ninguna concreta) y cómo negociar con nuestros clientes o futuros clientes. Cabe destacar que las autoras se centran en la búsqueda de clientes directos y dan ejemplos concretos basados en su propia experiencia.

Más adelante, el capítulo quinto trata un aspecto imprescindible en toda profesión del siglo xxi, más aún en nuestro sector: la necesidad de la formación continua. Algunas formas de pulir y ampliar nuestras competencias son bastante evidentes, tales como asistir cursos de reciclaje o mantener al día nuestras lenguas de trabajo. Sin embargo, Judy y Dagmar animan a todo traductor a que encuentre un tema con el que se sienta cómodo y comparta sus conocimientos con sus compañeros de profesión en talleres o charlas.

Los capítulos noveno y décimo están dedicados a otros aspectos más personales de la vida del traductor emprendedor, a saber: la importancia del asociacionismo, el voluntariado y cómo procurar un equilibrio entre la vida profesional y la personal.

A modo de colofón, el undécimo capítulo recoge las ideas clave que se han ido exponiendo a lo largo de todo el libro. Personalmente, estoy de acuerdo con la visión de las autoras en cuanto a que todo esfuerzo tiene sus recompensas, pues nuestros objetivos solo se alcanzan si perseveramos lo suficiente y desarrollamos las estrategias adecuadas. Lo más normal del mundo es que a todo profesional novato le cueste trabajo abrirse puertas, pero si se esfuerza, conseguirá lo que se propone.

Por último, cabe señalar que muchos de los consejos quizá no sean particularmente novedosos, pues este no es el primer libro ni será el último sobre buenas prácticas profesionales. De hecho, últimamente han proliferado los sitios web o foros en los que se explica cómo entrar en el mundo profesional de los servicios lingüísticos, especialmente en inglés. En mi opinión, los capítulos más atractivos para los traductores con cierta experiencia son los relacionados con el marketing y cómo usar las redes sociales en entornos profesionales. Además, es una gran ventaja tener toda la información recopilada en un mismo manual, de manera que resulta muy práctico para todo aquel que esté interesado en contrastar su modelo de negocio con el propuesto. Por lo tanto, creo que The Entrepreneurial Linguist: The Business-School Approach to Freelance Translation podría ser la lectura de cabecera para todo aquel que se esté planteando establecerse como profesional independiente.

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Reseña elaborada por Judith Carrera Fernández
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