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Adiós a don Valentín García Yebra

César Espinel del Castillo, traductor
Valentín García Yebra

«Una traducción debe decir todo lo que dice el original, no decir nada que el original no diga, y decirlo todo con la corrección y la naturalidad que permita la lengua a la que se traduce.» Con esta regla de oro, formulada en 1970 en la primera edición de su Metafísica, sintetiza magistralmente Valentín García Yebra (1917‑2010) su teoría de la traducción.

Traductor y traductólogo, lingüista, filólogo, profesor, helenista, académico, editor,
articulista, conferenciante, y también amante del campo, de los árboles, de las aves, de su Bombillo de los Barrios leonés y de sus amigos, don Valentín ha sido un hombre cabal y de una enorme honradez intelectual, que ha enriquecido nuestra lengua y creado una obra fecunda e imprescindible para los que nos dedicamos al noble arte de la traducción.

De la capacidad y empuje de este leonés basta reseñar que doce días antes de acabar la carrera de Filosofía y Letras funda con dos compañeros Editorial Gredos, donde más tarde publicaría todos sus libros: Teoría y práctica de la traducción (1982), En torno a la traducción: teoría, crítica, historia (1983), Traducción y enriquecimiento de la lengua del traductor (1985), Claudicación en el uso de preposiciones (1988), Traducción: historia y teoría (1994), Diccionario de galicismos prosódicos y morfológicos (1999), El buen uso de las palabras (2003) y Experiencias de un traductor (2006).

Su labor de traductor (del griego, latín, alemán, inglés, francés, portugués e italiano) la complementa con la edición de obras tan importantes como el diccionario etimológico de Corominas y Pascual o el diccionario de María Moliner; con la Biblioteca Clásica Gredos o la prestigiosa Biblioteca Románica Hispánica; con la cátedra de Lengua Griega y con la enseñanza de Teoría de la Traducción; con la publicación de más de ochenta artículos sobre traducción, filología y lingüística, y con una labor docente impartiendo decenas de cursos y conferencias
en todo el mundo.

Doctor Honoris Causa por las universidades de Léon y Atenas, Premio Nieto López de la rae por su libro Teoría y práctica de la traducción, Prix Annuel de la Traduction del Ministerio de Educación belga por la traducción de la obra de Ch. Moeller, Premio Ibáñez Martín del csic por su edición trilingüe de la Metafísica de Aristóteles, Premio Nacional de Traducción al conjunto de su obra, y Socio de Honor de Asetrad son algunas de las distinciones y premios con los que se ha querido destacar la calidad humana y profesional de este egregio traductor a lo largo de su vida.

Se están yendo. Se va una hornada de trabajadores incansables que supieron levantar una gran obra personal y colectiva. Ellos, sus cuerpos, vuelven al polvo de
donde surgieron, pero sus escritos y enseñanzas continuarán al servicio del conocimiento, de la cultura y de la comunicación mientras quede sobre la faz de la tierra un ser humano interesado en la palabra.

Que la tierra le sea leve, don Valentín. Ahora ya sabrá con toda certeza si los vencejos duermen en el aire o si, al final, se posan en alguna rama.

Ruego a todos una oración por su alma o un recuerdo para él y para el dolor de sus familiares y amigos.

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