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Jorge Luis Borges

No solo de pan vive el traductor

Colofón: Escritores traductores

Jorge Luis Borges

Isabel Hoyos

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y murió en Ginebra el 14 de junio de 1986. Su faceta más conocida es la de escritor, pero también fue crítico, bibliotecario, profesor, editor... y traductor.

De su extensa obra como escritor, traducida a más de 25 idiomas, solo mencionaremos que consta de cuentos, ensayos, poesía, artículos periodísticos, prólogos en obras ajenas, y hasta guiones de cine (como Les Autres, de 1972, en colaboración con Hugo Santiago). Algunas de sus obras están escritas en colaboración, como Poesía Gauchesca (1955), con su gran amigo Adolfo Bioy Casares, o Diálogos (1975), con Ernesto Sábato.

© Llorenç Serrahima
Desde pequeño, y a causa del origen británico de su abuela materna, recibió educación bilingüe en inglés y español, lo que lo convirtió en lector y escritor precoz en ambas lenguas. Más adelante, debido al traslado de su familia a Suiza, aprendería también francés y alemán.1 Su primera obra traducida y publicada al español fue El príncipe feliz (The Happy Prince), de Oscar Wilde, traducida del inglés en 1908, a la tierna edad de nueve años, firmada como Jorge Borges (hijo) y publicada en el periódico de Buenos Aires El País el 26 de junio de 1910, gracias a la intervención de un amigo de su padre.2 Ávido lector y crítico literario, fue su pasión por la lectura lo que lo llevó a la traducción, no solo como actividad remunerada y por encargo, sino como actividad lúdica y de investigación; son innumerables los fragmentos de obras y los nombres de los autores de quienes tradujo algunas líneas para ilustrar sus ensayos o artículos, o por simple divertimento, de forma que es más fácil enumerar a los que no tradujo que a los que tradujo. Por ejemplo, es notorio que, a pesar de su amor por la poesía, o tal vez precisamente por ello, jamás tradujera a Shakespeare, a quien citó siempre en inglés.3

Sus ideas sobre la traducción han dado lugar a numerosos debates. No solo creía que la traducción podía superar al original, y que la alternativa y potencialmente contradictoria revisión del original podía ser igualmente válida, sino que también añadía que el original o su traducción literal no tenían porqué ser fieles a la traducción final. Así, en su Nota sobre Ulises en español4, en la que hace una crítica de la traducción realizada por Salas Subirat (de la que el traductor no sale demasiado bien parado, todo hay que decirlo), hace la siguiente declaración de principios:

«No soy de aquellos que juzgan que místicamente toda traducción es inferior al original. Muchas veces he sospechado, o he podido comprobar, lo contrario. (...) Así también, las prolijas versiones literales de las 1001 noches (Lane, Burtoun, Mardrus, Littmann) insinúan e imponen la sospecha de que el resumen de Galland es harto superior al texto árabe. No nos asombren tales hechos; presuponer que toda recombinación de elementos es necesariamente inferior a un arreglo previo es presuponer que el borrador 9 es necesariamente inferior al borrador H ya que no puede haber sino borradores. El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la superstición o al cansancio. (...) Joyce dilata y reforma el idioma inglés; su traductor tiene el deber de ensayar libertades congéneres».

Esa idea de que el traductor debe tener carta blanca para «mejorar» los textos originales se materializó en su labor como traductor en forma de decisiones a veces criticadas, como no omitir el pronombre «yo» al traducir algunos versos de Whitman, que sin embargo sí se habían omitido en otras traducciones:

SONG OF MYSELF

I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good
belongs to you.

W. Whitman, en Hojas de hierba

CANTO DE MÍ MISMO

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo
que no te pertenezca.

Trad. de Jorge L. Borges

Precisamente respecto a su versión de Hojas de hierba, hizo la siguiente declaración en el prólogo de la obra:5

«No entreveo otra posibilidad que la de una versión como la mía, que oscila entre la interpretación personal y el rigor resignado».

Entre los autores traducidos por Borges se encuentran Franz Kafka (La metamorfosis, Madrid: Alianza Editorial, 1971), William Faulkner (Las palmeras salvajes, Madrid: Editorial Siruela, 2007), Herman Melville (Bartleby, el escribiente, Barcelona: Mondadori, 2000), Henri Michaux (Un bárbaro en Asia, Barcelona: Tusquets Editores, 1984), Virginia Woolf (Orlando, Madrid: Ediciones El País, S.L., 2002), Walt Whitman (Hojas de hierba, edición bilingüe, Barcelona: Ed. Lumen, 1991), Edgar Allan Poe (La carta robada, Madrid: Ed. Siruela, 1987), James Joyce (Ulises, última hoja, Buenos Aires: Revista Proa, 1925)6, T. S. Elliot, Jack London, H. G. Wells, G. K. Chesterton, Herman Hesse, Rudyard Kipling...

El tema daría para un extenso artículo, lo que no es el objeto de esta sección, pero nos permitimos terminar con unas recomendaciones para ampliar el tema con unas palabras del propio Borges:7

«El error consiste en que no se tiene en cuenta que cada idioma es un modo de sentir el universo o de percibir el universo».

Para ampliar información:

Biografía oficial de J. L. Borges, publicada por el Ministerio Argentino de Educación, consultada el 1 de noviembre del 2010.

Última hoja del Ulises (Trad. J. L. Borges), publicada en el sitio web El Malpensante, consultada el 1 de noviembre del 2010.

«Borges, de la traducción a la ironía», por Marietta Gargatagli, en la Revista de Historia de la Traducción, n.º 3, consultada el 1 de noviembre del 2010.

El oficio de traducir (J. L. Borges), en el blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, consultada el 1 de noviembre del 2010.

«Borges y Kafka: un tema recurrente», de Cristina Pestaña, originalmente publicado en Espéculo, de la Universidad de Valladolid, 1999, y recogido por el Círculo de Traductores Públicos de Buenos Aires, consultada el 1 de noviembre del 2010.

Un interesante testimonio en vídeo: entrevista de Joaquín Soler Serrano a Jorge Luis Borges para el programa A fondo de TVE (1980). A lo largo de ella (especialmente, en la parte 2/9), hace mención a su pasión por los idiomas y la lectura, consultada el 1 de noviembre del 2010.

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1 http://www.me.gov.ar/efeme/jlborges/1899-1923.html, consultada el 1 de noviembre del 2010.

2 Vaccaro, Alejandro. Georgie. 1899-1930. Una vida de Jorge Luis Borges, Buenos Aires: Editorial Proa-Alberto Casares, 1995, págs. 58-59.

3 Marietta Gargatagli, Revista de historia de la traducción, n.º 3: Borges, de la traducción a la ironía, http://www.traduccionliteraria org/1611/art/gargatagli2.htm, consultada el 1 de noviembre del 2010.

4 Nota sobre Ulises en español, publicada en Los Anales de Buenos Aires, Buenos Aires, año I, n.º 1, 1946. Recuperada en Textos recobrados (1931-1955), págs. 229-230, Buenos Aires: Ed. emecé, 2007.

5 Del prólogo de su selección de Hojas de hierba, de Walt Whitman, Buenos Aires: Ed. Lumen, 1969.

6 Borges fundó la revista Proa en 1921. http://www.revistaproa.com/historia.html (consultada a 1 de noviembre del 2010).

7 El oficio de traducir, originalmente de una encuesta a varios traductores realizada por el diario La opinión Cultural, 21 de septiembre de 1975, Buenos Aires, y recogida en 1976 por la revista Sur). http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.com/2009/09/el-oficio-de-traducir-iv.html, consultada el 1 de noviembre del 2010.

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