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memoQ: Introducción y principales ventajas de este programa de traducción asistida

Fernando Vidal
Fernando Vidal
Licenciado en traducción e interpretación por la Universi­dad de Vigo, Fernando Vidal trabaja desde 2001 como traductor autónomo. Se especializa en textos médicos, pero es también un amante de las nuevas tecnologías y de su aplicación para mejorar la productividad como traductor. Formó parte del equipo de redacción en la anterior etapa de La Linterna del Traductor y en esta nueva etapa de la revista se ocupa de coordinar la sección de tecnología aplicada a la traducción.

1. Introducción

Durante los últimos años, el mercado de las herramientas de traducción asistida por ordenador (tao) ha vivido un crecimiento constante. Si bien es cierto que sdl Trados sigue contando con una posición predominante en el mercado, poco a poco la exigencia por parte de algunos clientes de utilizar una herramienta de traducción específica va convirtiéndose más en algo del pasado gracias a las características de interoperabilidad y compatibilidad de muchas herramientas alternativas. En este artículo ofrecemos una breve introducción sobre memoQ, una herramienta de traducción que ha vivido un rápido desarrollo desde el lanzamiento de su primera versión en 2004. 2005 fue un año de movimientos importantes en el sector de la traducción: Logoport fue adquirida por la empresa de traducción Lionbridge, un acontecimiento que perdió protagonismo cuando meses más tarde sdl anunció la adquisición de Trados GmbH. En febrero de 2008, sdl volvió a ocupar los titulares con la adquisición de Idiom Technologies. Ante esta situación en la que muchas empresas de traducción veían cómo tenían que comprarle tecnología a un competidor directo, Kilgray (empresa desarrolladora de memoQ) aprovechó para hacer un curioso anuncio: a partir del 4 de julio de 2008, y por un periodo de 5 años, la empresa declaró su voluntad de mantenerse como empresa independiente respecto a cualquier proveedor de servicios lingüísticos (lsp) y se comprometía, en caso de producirse una adquisición, a devolver el precio abonado por la licencia de software a cualquier cliente que así lo solicitase. Kilgray llamó a esto su «Declaración de independencia», y parece evidente que la fecha del anuncio no fue elegida al azar. Si bien este compromiso puede parecer poco importante por el hecho de tratarse de un pequeño desarrollador, sí que constituye un buen reflejo de su posicionamiento como alternativa independiente en un entorno de concentración empresarial dentro del sector de la traducción.

2. Ediciones de memoQ

Kilgray ofrece diversas opciones para adaptarse a los distintos tipos de clientes, desde una versión completamente gratuita hasta una edición destinada a grandes empresas. Las cinco opciones disponibles en la actualidad son:

  1. memoQ4Free. Edición gratuita básica que queda activada una vez vencido el periodo de prueba de 45 días y que solo permite crear proyectos nuevos con un único archivo para traducir, una memoria y un banco terminológico (no se pueden importar ni añadir memorias ni glosarios previos). Dadas estas limitaciones, esta versión parece más destinada a usuarios que deseen seguir probando el producto si no han tomado una decisión durante el periodo de prueba, así como a usuarios que no utilicen habitualmente software de traducción asistida y que no necesiten utilizar recursos externos (por ejemplo, una memoria enviada por un cliente).
  2. memoQ Translator Standard. Es una versión limitada de la versión Translator Pro. Sus principales limitaciones son que no permite exportar a formatos bilingües (xliff o doc), lo que limita la posibilidad de trabajar con clientes o colaboradores que no utilicen memoQ. Por otra parte, una vez transcurrido el año de vigencia de la licencia, deja de funcionar completamente (convirtiéndose en una licencia memoQ4Free).
  3. memoQ Translator Pro. Es la versión destinada principalmente a traductores autónomos. La licencia es válida por un año, durante el cual todas las actualizaciones son gratuitas. Transcurrido este plazo, el software seguirá funcionando pero ya no podremos seguir descargando las actualizaciones. El paquete de actualización anual cuesta el 20 % del precio de la licencia completa en ese momento.
  4. memoQ serverFive. Versión para instalar un servidor de traducción. Incluye dos licencias móviles (que pueden activarse o desactivarse en distintos usuarios) de gestor de proyectos y tres licencias móviles de traductor. Se pueden adquirir licencias adicionales a este paquete. Es una opción interesante para gestionar grandes proyectos a través de un servidor, ya que permite contar con toda la información constantemente actualizada.
  5. memoQ enterprise. Ofrece las mismas funciones que memoQ serverFive, además de diferentes posibilidades de programación a través de las api1 ofrecidas.

3. Creación de un proyecto en memoQ

Tal y como sucede con otras herramientas similares (Déjà Vu, sdl Trados 2009, Wordfast Pro...), para traducir uno o varios documentos con memoQ tendremos que crear un proyecto. A menudo, los usuarios acostumbrados a otros programas como Trados 2007 (y versiones anteriores) o Wordfast Classic ven con cierto recelo este primer paso, pero en realidad todo el proceso es muy sencillo, gracias al asistente de creación de proyectos, que va guiando al usuario por todos los pasos necesarios.

Para crear un proyecto, simplemente tendremos que seleccionar «Create a new project» en la ventana principal del programa, y con ello se abrirá el asistente de creación de proyectos. En la primera ventana (Project Information), deberemos cumplimentar obligatoriamente el nombre del proyecto y los idiomas origen y de destino. En caso de que deseemos que el proyecto se guarde en una carpeta distinta a la que tengamos definida como predeterminada, tendremos que cambiarlo en «Project directory».

A continuación, en la siguiente ventana del asistente, tendremos que seleccionar el o los documentos que queramos traducir, sea cual sea el formato de estos archivos. Para ello, podemos seleccionar «Add document» o bien «Add document as...» (en el primer caso, será el programa quien seleccione automáticamente el filtro de conversión que considere oportuno para cada archivo). En caso de que queramos añadir un documento que nos han enviado pretraducido en formato bilingüe, habrá que seleccionar «Import/update bilingual».

En los dos pasos siguientes añadiremos las memorias de traducción y glosarios que queramos incorporar a este proyecto (podemos crear recursos nuevos desde el mismo asistente), y con esto ya tendremos el proyecto listo para empezar a traducir.

4. Ubicación de los distintos archivos

Durante su instalación, memoQ crea en el sistema varias carpetas donde se guardarán de forma predeterminada los recursos que utilicemos: memorias de traducción, glosarios, corpus, archivos de proyecto y otros recursos (reglas de segmentación, diccionarios personalizados...). Estas carpetas se crean por defecto en la partición de sistema del disco duro (generalmente, el disco C). Como medida de seguridad, para intentar evitar que un fallo en el sistema nos impida recuperar nuestros datos, se recomienda guardarlos en otra partición (disco D, E.). Si queremos hacer esto con los archivos que utilicemos con memoQ, simplemente tendremos que seguir la ruta Tools > Options > Locations y definir ahí la nueva ubicación para estas carpetas (por ejemplo, D:\MQ\TM, D:\MQ\TB, etc.).

5. Interfaz de memoQ

Las herramientas de tao más conocidas pueden dividirse en dos grandes grupos, atendiendo a la forma de mostrar el texto:

Los desarrolladores de herramientas de tao han ido apostando cada vez más por la segunda opción (una interfaz común para todos los formatos de texto y el uso de etiquetas) y, de hecho, sdl Trados ha terminado pasando, de ofrecer diversas opciones (integración con Word y TagEditor), a la interfaz unificada de sdl Trados 2009 con el texto en dos columnas. Una de las mayores ventajas de esta opción es que el hecho de trabajar con texto sin formato hace que el programa se comporte con una agilidad mucho mayor (pasar de un segmento a otro en sdl Trados 2007 con un documento largo, especialmente en tablas, puede convertirse en una auténtica tortura). Existen otras muchas ventajas, como la mayor facilidad para presentar múltiples opciones de la memoria de traducción o del glosario que tengamos, o las distintas posibilidades que se nos ofrecen para ordenar o filtrar el texto atendiendo a innumerables criterios, algo que resulta de gran utilidad, por ejemplo, para corregir términos o expresiones utilizados varias veces en un mismo proyecto. En el lado negativo, el hecho de presentar el texto en dos columnas hace que a veces se pierda el hilo conductor del texto, así como información contextual como la disposición de párrafos o el lugar que ocupa un segmento (cuerpo del texto, parte de un diagrama, leyenda de una imagen...) respecto al conjunto del texto. Por ello, memoQ apuesta por un enfoque mixto ya que, además de las dos columnas habituales, su interfaz incorpora una ventana con la vista previa del texto, donde automáticamente se va señalando la frase que estamos traduciendo en cada momento.

En la figura 1 vemos la interfaz de traducción de memoQ. En la parte de la izquierda podemos ver el texto original y la traducción que vamos realizando, acompañados más abajo por la vista previa del texto original y la traducción (se va actualizando a medida que traducimos). En la parte superior derecha tenemos la ventana de resultados de la traducción, donde aparecen las coincidencias de la memoria de traducción (tanto parciales como totales), las coincidencias de los glosarios u otros recursos terminológicos, los subsegmentos o fragmentos de otras unidades que el programa detecte como pertinentes y la propuesta de traducción que realiza el programa a partir de los distintos recursos, dejando en inglés lo que no sea capaz de traducir a partir de ellos. En la parte inferior derecha, el programa nos muestra la información del elemento que tengamos seleccionado arriba. Así, si seleccionásemos la coincidencia parcial que nos muestra como opción 1, aquí veríamos los segmentos original y traducido de la memoria junto con una indicación de lo que ha cambiado (en este caso, la utilización de la cursiva). Como en la captura de pantalla está seleccionada la opción 2, con la casilla de color azul (es decir, procedente del banco terminológico), el programa nos muestra en este caso toda la información introducida al guardar el par de términos (cliente, proyecto, tema, definición, fuente...).

Figura 1Figura 1. Interfaz de traducción de memoQ

Pese a lo que pueda parecerle a quien no haya utilizado antes un programa de este tipo, el funcionamiento básico de memoQ es muy sencillo. Al poco tiempo de empezar a usarlo y tras aprender las nociones básicas, rápidamente cualquier usuario puede comenzar a sacarle partido a sus múltiples opciones. Una buena manera de aprender fácilmente el funcionamiento de un programa de este tipo es a través de un videotutorial. En Translatorstraining.com se ofrecen vídeos introductorios sobre el funcionamiento de distintas herramientas de tao. En el caso de memoQ, puede accederse directamente al vídeo explicativo en la siguiente dirección: http://www.translatorstraining.com/mat/presentazioni/2010_04/MemoQ.htm.

6. Utilidad adicional de la función de vista previa

Otra de las críticas habituales a los programas que disponen el texto en dos columnas es que esta presentación complica bastante la tarea de relectura del texto final precisamente por el hecho de no poder visualizar claramente la estructura del texto. También en este caso la función de vista previa resulta de gran ayuda si invertimos la forma de trabajar. Si queremos releer el documento final y a la vez tener la posibilidad de actualizar cómodamente el documento bilingüe, la mejor opción es ampliar la ventana de la vista previa y hacer ahí directamente la relectura. Cuando queramos modificar algo, simplemente con situar el cursor (o hacer clic) sobre un segmento, el programa nos lleva también hasta ese mismo segmento en la vista de columnas, con lo que una vez más disfrutaremos de lo mejor de cada opción en cuanto a la interfaz del programa.

7. memoQ 4.5

Kilgray mantiene memoQ en constante evolución, y cada vez que un usuario informa sobre cualquier fallo o problema con el programa es habitual que no tarde en publicarse una nueva versión para corregirlo e incorporar funciones nuevas. Este ritmo de actualizaciones puede llegar a resultar incluso excesivo (suele publicarse una actualización menor cada 15 días aproximadamente), pero sin duda es de agradecer el esfuerzo por parte de los desarrolladores por solucionar lo antes posible cualquier pequeño fallo que pueda descubrirse. Durante la redacción de este artículo, Kilgray publicó la versión 4.5, que no supuso mejoras leves, sino que trajo consigo cambios muy importantes. Algunos de ellos son:

8. Asistencia al cliente

Kilgray no solo ofrece una rápida respuesta en forma de actualización a los fallos que van descubriéndose, sino que también cuenta con el reconocimiento generalizado de sus usuarios por su gran trabajo en el área de la asistencia técnica. Basta con asomarse a la lista de correo alojada en Yahoogroups para ver los constantes mensajes alabando la rapidez con la que la empresa responde ante cualquier petición de ayuda cuando, por ejemplo, un usuario tiene problemas para importar o exportar algún archivo. Ante cualquier problema, memoQ ofrece al usuario un registro de lo sucedido que puede enviarse a la dirección de asistencia técnica de Kilgray (support@kilgray.com), algo sin duda muy útil y que ayuda en gran medida a que los desarrolladores identifiquen y solucionen el problema (haya sido causado por el usuario o por el propio programa). Otros programas se limitan a presentar un escueto «Se ha producido un error», lo cual obviamente no resulta de gran ayuda. Algunos desarrolladores ofrecen la asistencia técnica como un servicio que debe pagarse aparte, un aspecto importante que debería tenerse en cuenta a la hora de comparar opciones antes de invertir en una herramienta tao.

Por otra parte, el personal de Kilgray se muestra muy activo en la lista de distribución (tanto para resolver cualquier duda como para explicar las novedades de las distintas actualizaciones) y mantiene un estrecho vínculo con su creciente número de usuarios. Además, desde 2009 organiza anualmente memoQfest, una conferencia de usuarios de memoQ en la que se organizan presentaciones sobre este programa así como otros actos destinados a estrechar lazos entre sus usuarios.

9. Reflexiones finales

Dado el carácter introductorio de este artículo, aquí tan solo se ofrecen algunas pinceladas sobre el funcionamiento y las características de memoQ. Kilgray permite usar la versión completa de memoQ durante 45 días de manera gratuita, un plazo que debería ser suficiente para valorar si merece o no la pena adquirir una licencia. Además, la empresa organiza asiduamente diversos seminarios en línea cuyos temas van desde los primeros pasos con memoQ hasta usos más avanzados o específicos (revisar con memoQ, compatibilidad con otras herramientas, etcétera). El calendario de seminarios puede consultarse en: http://kilgray.com/news-and-events/webinars. Una tercera vía para conocer mejor este software son los artículos que otros autores han publicado sobre él, algunos de los cuales se reúnen en: http://kilgray.com/news-events/articles-interviews.

Ya hemos apuntado algunas de las ventajas que ofrece este programa. En la parte negativa cabría destacar principalmente que nuestro sector está en gran medida dominado por sdl Trados. Pese a que la compatibilidad entre memoQ y Trados es muy alta (ya lo era y está mejorando gracias a la progresiva adopción del estándar xliff), muchos clientes no quieren ni oír hablar de que un traductor pretenda utilizar un programa que no sea sdl Trados, por muchas ventajas que este le vea al software que desea utilizar. No puede negarse que este es un elemento que también debe valorarse al apostar por una u otra opción, pero quizás también deberíamos preguntarnos hasta qué punto tiene derecho un cliente a solicitar descuentos por uso de herramientas de tao y, por si fuera poco, imponer el uso de determinada herramienta, cuando quizás no sea realmente necesario usar dicho software en particular.

Bibliografía

Davies, Iwan: «The Independent Alternative», ITI Bulletin, November-December 2008.

Zetsche, Jost, «Kid #2: memoQ» ( en The 176th Tool Kit), 11 de octubre de 2010.

http://kilgray.com/products/memoq/editions

© Llorenç Serrahima
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