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Virginia Cabañas
Especial ergonomía

¿Se puede hablar de ergonomía en el caso de la interpretación simultánea? ¿Existen unas normas? Y, en caso afirmativo, ¿se respetan, o hay que cruzar los dedos para que no le toque a uno desempeñar su trabajo en condiciones más o menos precarias? En este artículo se da respuesta a esas preguntas. Podría ser un artículo de humor si las situaciones descritas no fueran, desgraciadamente, tan reales.

Virginia Cabañas
Virginia Caba­ñas se licenció en traducción e interpretación por el centro universitario Cluny Iseit en 1999. Posteriormente, realizó un máster en Interpretación de Conferencias de un año de duración. En octubre del 2001 comenzó su labor como docente de técnicas de interpretación consecutiva y simultánea, tanto en la licenciatura como en el máster de Interpretación de Conferencias de Cluny Iseit, que prosiguió hasta el 2009. Desde octubre del 2002 hasta junio del 2007 fue la directora del citado máster. Trabaja en activo como intérprete de conferencias desde el año 2000. Compagina la interpretación con la traducción y la docencia.

Las diferencias entre un traductor y un intérprete son obvias para los que nos dedicamos a este mundo. Para la mayoría de los clientes, todos somos «traductores», y de hecho, cuando me presento para un trabajo de interpretación, suelo hacerlo como «la traductora». Así todo el mundo se queda contento, saben quién soy y no piensan que hay un ensayo de teatro y nadie se había enterado. En ese momento, siempre suelo pensar «a ver dónde me llevan esta vez» o «dónde estará la cabina de simultánea».

El espacio de los traductores suele estar más organizado, mejor definido y se sabe bastante bien cuáles son las herramientas de las que tiene que disponer para poder rendir: una mesa, un ordenador, un ratón, diccionarios, una silla que no fastidie la espalda y el resto de los accesorios personales. En el caso de los intérpretes, no está demasiado claro cómo debe ser ese espacio y cuáles son las herramientas que podemos utilizar. Hasta hace muy poco tiempo, era impensable que alguien se llevara un ordenador a la cabina. Lo que sí se podía ver más a menudo eran los tochos de diccionarios, glosarios en papel, hojas con anotaciones, bolígrafos, la botella de agua, el vaso, cascos, consolas, el bolso, el periódico, el pintauñas... ¿Cómo se supone que podemos trabajar con tantas cosas a nuestro alrededor sin orden ni concierto durante ocho horas? Ahora, añadamos el ordenador, el ratón, el pendrive, la conexión a Internet... Seguro que más de uno ya se ha hecho a la idea.

Como siempre suelo decir, cada trabajo es un mundo, pero es cierto que en muchos de ellos las condiciones laborales no son demasiado óptimas, ni el lugar en el que uno se encuentra, el más deseable. Una cabina, por definición, es algo pequeño, y aunque existen dos normas internacionales que establecen las condiciones que deben cumplir las cabinas fijas de interpretación simultánea (iso 2603:1998 [une 74162:2000 de aenor] e iec 60914:1988), pocas son las que verdaderamente las cumplen. Y si pensamos en las cabinas portátiles (también con una norma iso 4043), mejor pensar en lo peor.

Voy a centrarme en la norma iso 4043 relativa a las cabinas portátiles de interpretación simultánea, ya que son las que solemos encontrarnos en la mayoría de los congresos.

Esta norma define una cabina portátil de interpretación simultánea como

[...] una unidad independiente que constituye el espacio de trabajo de los intérpretes dentro de una sala de conferencias, con el fin de proporcionar el aislamiento acústico, tanto con respecto a los debates en la sala como entre dos o más idiomas interpretados simultáneamente. NOTA: Es independiente y se ensambla con componentes modulares.

Hasta aquí yo creo que todo está muy claro. Sigamos un poco más:

4.1. Generalidades

Concebidas para prestar un servicio provisional en distintos lugares, las cabinas portátiles deben proporcionar un aislamiento acústico y una amortiguación de sonido óptimos. Los materiales empleados deben ser fáciles de mantener, inodoros, antiestáticos, resistentes al fuego o no inflamables, y no deben provocar irritación en los ojos, la piel o las vías respiratorias. No deben atraer ni retener el polvo (se evitará la moqueta en las paredes). Se elegirán unos colores que convengan a un lugar de trabajo de dimensiones reducidas. Todas las superficies y el equipo de la cabina deben tener un acabado mate. No son aceptables las cabinas tipo campana, montadas sobre mesas. Al elegir una sala para instalar cabinas y equipos portátiles, es esencial asegurar el espacio suficiente para situarlas adecuadamente. El usuario debe consultar a un intérprete asesor, a los proveedores de tales instalaciones o a un técnico de conferencias.

La verdad es que en este apartado de «Generalidades» no puedo sino pensar en dos aspectos: que muchas de las cabinas antiguas tienen moqueta en las paredes y que son inflamables porque son de madera. Sin embargo, lo que más me llama la atención es «se elegirán unos colores que convengan a un lugar de trabajo de dimensiones reducidas». ¿Eso quiere decir que no pueden estar pintadas de rojo? ¿O que el amarillo hace daño a los ojos? ¿Tengo que llamar a un diseñador de interiores cuando vaya a mi próxima interpretación? Nunca me había planteado lo de los colores, pero a partir de ahora lo incluiré en el pliego de condiciones.

Descubramos un poco más de esta norma.

4.4. Medidas de las cabinas

Cada cabina debe tener una anchura suficiente para poder alojar el número necesario de intérpretes, sentados cómodamente uno al lado de otro, permitiendo además que los ocupantes puedan entrar y salir sin estorbarse mutuamente. Se dejará espacio suficiente para permitir una ventilación y un control de la temperatura adecuados.

¿Y qué pasa cuando uno descubre que tiene que querer mucho a su compañero porque no hay cabina física, las consolas están encima de las cajas de los receptores, las sillas están pegadas porque no hay espacio para que los asistentes pasen al cuarto de baño por dentro de la supuesta cabina y la disposición es cara a una pared? Menos mal que ese día los dos nos habíamos duchado, éramos muy amigos y nos entró la risa floja. ¿Y cuando colocan la cabina encima de la rejilla del suelo de la calefacción en una iglesia y prácticamente te asfixias por el aire caliente? Pues que o bien te llevas un abanico y dejas la puerta de la cabina abierta o bien te hielas de frío si pides que quiten la calefacción.

4.5. Puertas

Es esencial dotar las cabinas de puertas para asegurar la insonorización correcta. Cada cabina tendrá una puerta con bisagras que se abre hacia afuera, que proporciona el acceso directo desde la sala o la tarima. La puerta debe funcionar sin ruido y no debe poder cerrarse con llave. No se admiten las puertas correderas ni las cortinas.

TODAS las puertas suenan al abrir o cerrar. La mayoría de las puertas NO cierran bien. Creo que voy a tener que incluir en mi set de señorita-Pepis-intérprete un poco de aceite para las bisagras. Aunque casi prefiero eso a la puerta de la cabina del auditorio del Museo Reina Sofía. Es como si uno se teletransportara a un refugio antinuclear donde al cerrarse la puerta se pierde la conexión con el mundo real (se pierde hasta la cobertura de móvil).

10. Asientos

Cada intérprete y cada técnico dispondrán de un sillón confortable que reúna las siguientes características:

  • cinco patas;
  • altura regulable;
  • respaldo regulable;
  • apoyabrazos;
  • ruedas silenciosas;
  • tapicería de material que no transmita el calor.

Deben proporcionarse también reposapiés independientes y móviles.

¿Pero de verdad que esta norma existe y se la ha leído alguien? No he trabajado nunca con unos asientos así dentro de una cabina. ¿Altura regulable? ¿Ruedas silenciosas? ¡¿Reposapiés?! Todas ellas son palabras desconocidas para mí. ¿Qué intérprete no se sienta casi siempre en una silla plegable y dura? De todas formas, debo comentárselo a una amiga intérprete a la que metieron en el cuarto de baño de una habitación de un hotel de lujo y tuvo que sentarse en el borde de la bañera y apoyar los codos en el lavabo, ya que allí era donde habían colocado la consola con el micrófono, en el seno del lavabo... Es que no quedaba bien colocar una cabina dentro de la habitación, no era estético.

Hablando ya un poco más en serio: Creo sinceramente que cuesta que se respeten unas condiciones mínimas para que un intérprete pueda llevar a cabo su trabajo, pero es necesario reivindicarlas. Que traigan agua, que se pueda regular la temperatura dentro de la cabina (o de la sala); que no haya interferencias ni ruidos en los auriculares; que, si no se ve al orador, se coloque una pantalla de televisión dentro; que se respeten los tiempos (sobre todo si el intérprete está solo) y que le indiquen a uno dónde está el cuarto de baño.

Un mundo apasionante donde los haya. Otro día hablaremos de ergonomía en interpretación consecutiva y de acompañamiento. ¡Que haya suerte!

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Fotografía de Rafael Carrasco

♪ ♫ Time Lapse Lifeline, de Maria Taylor

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