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No solo de pan vive el traductor

Va de retazos

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CONTRAPORTADA

Colofón: No solo de pan vive el traductor

Va de retazos

María Hernández
María Hernández
María Hernández es médica y traductora, afincada pero sin finca en la provincia de Barcelona. Trujamanea desde hace bastantes años y se dedica funda­men­tal­mente al campo de la medicina y ciencias afines. Da fe de que no solo de pan vive el traductor, y por la presente declara que alimentan sus días las almazuelas, la papiroflexia, la fotografía, el clarinete, el Mediterráneo y su gente.

Hace poco más de diez años decidí apuntarme a un curso de patchwork. Como labrandera (véase el glosario que he incluido al final de este artículo), quería aprender algo nuevo y el trabajo con parches me parecía muy interesante. Lo que me atraía y me atrae es la intención de esta labor, en su concepción tradicional: la utilización, el aprovechamiento y el reciclado de prendas de vestir, de ropa de mesa o de cama que ya están viejas y a las que ya no se les puede dar su uso original. De esas prendas, ya limpias, se aprovechaban las partes en mejor estado y con ellas se iba creando una nueva pieza de tela, para confeccionar nuevas prendas: colchas, tapices, cubrecamas, manteles, cortinas, prendas de vestir. Hay cientos de diseños tradicionales, muchos de ellos con su propio nombre, en los que se combinan todo tipo de piezas: cuadradas, triangulares, rectangulares, hexagonales; también se utilizan formas curvas, aunque son mucho menos comunes.

Sombra

Se trata de un trabajo que se ha realizado durante siglos en todo el mundo. En España, en la zona de la Rioja, reciben estas obras el nombre de almazuelas; ignoro si en otras partes de España o en otros países de habla castellana tienen otra denominación.

La forma de hacer hoy el patchwork en «lo mejor del primer mundo» poco tiene que ver con el espíritu tradicional de esta labor. Lejos de aprovechar lo viejo para crear nuevas prendas, de echarle arte al maridaje de retazos de diversos colores, texturas y grosores, el trabajo pasa primero por comprar telas expresamente diseñadas, con una gama infinita de colores y estampados. El ahorro, la reutilización de lo antiguo para hacer algo nuevo, el arte de unir y conjuntar lo que no lo estaba, han dejado paso al gasto, al consumo de materiales caros fabricados ex profeso. Esto no resta mérito al trabajo, claro, pero su espíritu, en cierta medida, ha cambiado totalmente.

Almazuelas

Años atrás, el patch se podía aprender en unas pocas tiendas especializadas (hablo de Madrid) y realmente era una afición elitista, ya que el precio de los cursos y de los materiales era muy alto y limitaba el acceso a mucha gente. Con el paso del tiempo se ha ido extendiendo y hoy, afortunadamente, ha salido del terreno «exclusivo» de estas tiendas para difundirse en centros culturales, asociaciones vecinales y centros educativos.

Internet, cómo no, ha supuesto una revolución también en este campo: existen comunidades donde se comparten conocimientos, se organizan reuniones y viajes, y cada vez son más las empresas que abren su tienda virtual para vender, en todo el mundo, telas, material de costura, reglas especiales, máquinas de coser, bordar y acolchar, programas de ordenador para el diseño y el cálculo de los materiales... Ni que decir tiene que un paseo por Amazon y su sección de libros especializados es una auténtica locura y un peligro para la tarjeta.

El patchwork también ha dado un salto cualitativo, ha dejado el terreno de las manualidades para pasar al terreno artístico, y son muchos los artistas plásticos que utilizan estas técnicas como método expresivo.

A quien pueda interesarle, le recomiendo sin duda que se ponga manos y corazón a la obra: disfrutará desde el momento de concebirla hasta que vea la luz; como en todo viaje que se precie (y el patchwork, creedme, es un viaje), lo importante será lo que pase entre tanto.

Algunos términos útiles

labrandera.

1. f. desus. Mujer que sabe labrar (| hacer labores de costura).

retal.
(Del cat. retall, de retallar, recortar).
1. m. Pedazo sobrante de una tela, piel, chapa metálica, etc.
2. m. Cualquier pedazo o desperdicio de telas o de piel, especialmente de la que sirve para hacer la cola que usan los pintores.
3. m. Conjunto de pedazos sobrantes o desperdicios de tela, piel, metal, etc.

retazo.
1.
m. Retal o pedazo de una tela.
2. m. Pedazo de cualquier cosa.
3. m. Trozo o fragmento de un ra­zo­na­mien­to o discurso.

andrajo.
(Del ár. hisp. ḥaṭráč, necio, pelagatos, evolución del ár. clás. {ht} o {dr}, parlotear).
1. m. Prenda de vestir vieja, rota o sucia.
2. m. Pedazo o jirón de tela roto, viejo o sucio.
3. m. despect. Persona o cosa muy despreciable.

argamandel.
(Quizá del ár. hisp. ẖírqat mandíl, harapo de paño).
1. m. p. us. andrajo (| pedazo o jirón de tela).

calandrajo.
(Quizá de calar, bajar, y andrajo; cf. gall. calandrario).
1. m. coloq. Pedazo de tela grande, rota y desgarrada, que cuelga del vestido.
2. m. coloq. Trapo viejo.
3. m. coloq. Persona ridícula y des­pre­cia­ble.
4. m. rur. Sal. Suposición, comentario, invención.

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