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Tecnología aplicada a la traducción: Pildoritas tecnológicas

Stilus, una (buena) alternativa al corrector ortográfico

José Luis Morais

Hoy en día, uno de los pasos ineludibles en cada proyecto de traducción consiste en «pasar» el corrector automático en búsqueda de posibles despistes o errores que hayan podido burlar al ojo humano para subsanar fallos de última hora, si bien todavía queda más de uno que se olvida de hacerlo o no le concede la importancia que se merece tan sencilla tarea… Ciertamente, los correctores automáticos de los editores de texto son imprescindibles en nuestro trabajo, pero se quedan muy cortos porque la mayoría se limita a corregir errores ortográficos cuando la palabra escrita no se corresponde con ninguno de los vocablos que tenga registrados en su banco de datos; además de hacer caso omiso de incorrecciones tipográficas, gramaticales o de estilo.

En este momento, el «corrector» por excelencia es el que viene incorporado a Microsoft® Word, por ser este el programa de uso mayoritario para la edición de textos. Con el paso del tiempo, dicho corrector ha ido mejorando sustancialmente, no solo con la ampliación de vocabulario sino también con la detección de algunos errores gramaticales y de concordancia, pero a menudo observamos ciertas carencias que nos obligan a leer y releer nuestras traducciones con ojo avizor en busca de faltas o errores que pudieran haberse «colado» en el texto.

Ante la insuficiente eficacia del corrector automático por antonomasia, que no deja de ser un mero comparador de caracteres entre las palabras escritas y los vocablos recopilados en su «diccionario», surge la necesidad de recurrir a otras herramientas que detecten el mayor número posible de errores y nos permitan perfeccionar la redacción de una traducción. Una de las alternativas es Stilus, un corrector en línea que nos depara grandes sorpresas y alegrías. Stilus no solo corrige sino que realiza una revisión del contexto lingüístico que acompaña con una explicación didáctica y su bibliografía correspondiente. Es decir, no contento con detectar y señalar un error, es capaz de argumentarlo… Para muestra, un botón:

Revisión con Stilus

Una de las principales cualidades de Stilus tiene relación con las fuentes de las que bebe, porque las correcciones que ofrece emanan de grandes autoridades de la lengua española, como la Real Academia: Ortografía, Gramática, Diccionario, Diccionario Panhispánico… o Martínez de Sousa (más que un mentor para muchos traductores): Ortografía y Ortotipografía… En las correcciones, contempla las novedades o cambios que puedan apuntar estas autoridades y sus sugerencias fomentan el aprendizaje porque es posible descubrir un error que no considerábamos como tal por puro desconocimiento. Eso sí, se limita a sugerir y el usuario decide, señalando los errores y cuáles son las posibles correcciones (a más de uno nos molesta soberanamente que las máquinas «piensen» por nosotros más de la cuenta).

Además, el portal de Stilus dispone de otras opciones lingüísticas como: analizador morfológico, conjugador verbal, diccionario inverso, generador morfosintáctico, lematizador, etcétera. Desde la empresa fabricante nos cuentan que están trabajando en una versión que se podrá utilizar directamente desde Word.

En definitiva, Stilus nos ayudará a evitar errores de lengua y más de una búsqueda documental que él mismo se encargará de hacer además de ahorrarnos un tiempo muy valioso que nos permitirá trabajar con mayor rapidez y ser mucho más productivos. No es la panacea en corrección automática, pero es un paso de gigante con respecto a las herramientas informáticas de uso común en las labores traductoriles.

Funcionamiento: en línea
Idiomas: español, francés, italiano e inglés
Precio: varias versiones con diferentes límites en el número de palabras
Compatibilidad: acepta diferentes formatos de archivos (txt, html, pdf, doc)
Confidencialidad: garantizada según las «Condiciones de contratación»

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