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NÚMERO 8

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Escritores traductores

Mary Sidney Herbert

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No solo de pan vive el traductor

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Contexto

CONTRAPORTADA

Colofón: Escritores traductores

Mary Sidney Herbert

Mary Sidney Herbert (1561-1621), condesa de Pembroke, fue una escritora y traductora inglesa. Nació en el seno de una familia con una posición social ciertamente elevada: su padre, Henry Sidney, era lord gobernador de las Marcas Galesas (como se llamaba a la zona fronteriza entre Inglaterra y Gales), y su madre, Mary Dudley, era hija del conde de Northumberland —virtual regente de Inglaterra durante los últimos años del reinado de Eduardo VI— e íntima amiga de la reina Isabel I. En ese entorno privilegiado, Mary Sidney recibió una esmerada educación que incluía, aparte de la formación en actividades a las que se consideraba propias del sexo femenino (la costura y el canto, por ejemplo), el aprendizaje de latín, griego, francés e italiano, así como conocimientos sobre literatura, teología y ciencias, como la química. Cercana a Isabel I, se casó con Henry Herbert, conde de Pembroke, un hombre de inmensa fortuna y bien relacionado en la corte, y aprovechó su situación acomodada para dedicarse a las letras y patrocinar a diversos escritores y científicos; de hecho, creó un círculo literario, llamado The Wilton Circle, que se reunía en Wilton House, la mansión familiar de los condes de Pembroke, y del cual formaban parte poetas como Edmund Spenser, Michael Drayton, sir John Davies y Samuel Daniel. Fue una de las primeras mujeres inglesas en ser reconocida por sus escritos y traducciones, que solía firmar con su propio nombre y no bajo pseudónimo, algo por lo que fue enormemente criticada; su pasión por la química la llevó incluso a montar en la mansión un pequeño laboratorio para realizar sus propios experimentos, en una época y un entorno poco acostumbrados a la presencia de la mujer en actividades artísticas o científicas. Hermana de dos poetas queridos en la corte, sir Philip Sidney (introductor del soneto en la poesía inglesa) y sir Robert Sidney, Mary revisó y completó parte de la obra poética del primero y publicó bajo su propio nombre las siguientes obras:

«The doleful lay of Clorinda» (1595), una elegía en clave pastoral, que se publicó en el libro Astrophel. A pastorall elegie upon the death of the most noble and valorous knight, sir Philip Sidney, de Edmund Spenser, dedicado a Philip, el hermano de Mary.

«A dialogue between two shepherds, thenot and piers» (1602), en A poetical rhapsody containing, diverse sonnets, odes, elegies, madrigals, and other poesies, both in rime and measured verse, editado por Francis Davison.

«Even now who cares» y «To the Angel Spirit» (hacia 1599), entregados a Isabel I. Este último se atribuyó posteriormente por error a Samuel Daniel Esquire, ya que se publicó en 1923 en la obra The whole works of Samuel Daniel Esquire in poetri.

Mary Sidney murió de viruela. Su epitafio poético lo escribió el dramaturgo Ben Johnson. Fue la primera mujer inglesa a la que se representó gráficamente enmarcada con la corona de laurel reservada a los poetas, una distinción que hasta entonces se había reservado exclusivamente a hombres (retrato pintado en 1618 por Simon van de Passe).

Una traductora innovadora

Sus conocimientos de latín, italiano y francés, así como su amor por las letras, hicieron que se interesase por la traducción. En ello influyó también su hermano Philip, quien en la época de su muerte (1586) tenía entre manos la traducción del Libro de los Salmos, ya que las versiones existentes, que databan de los tiempos de Eduardo VI, eran deficientes. Al morir Philip, Mary se encargaría de terminar su obra, corregir los salmos ya traducidos (43 de 150) y traducir el resto, partiendo de las versiones de la época, en inglés y francés, de la Biblia de Ginebra, la versión calvinista de la Biblia, así como de los textos del propio Calvino. La obra, The Psalms of David (también conocida como The Sidneian Psalms), se entregó finalizada a Isabel I en 1599, y se considera que ejerció una gran influencia en la poesía inglesa de los siglos XVII y XVIII. Curiosamente, circularon en forma de manuscrito, y tuvieron que pasar varios siglos hasta su publicación, en 1823. Junto a la obra se entregó a la reina Isabel I el manuscrito con el poema «To the Angel Spirit of the Most Excellent Sir Philip Sidney», una elegía a su hermano y, según algunos autores, un intento por cubrir con un acto de humildad —el reconocimiento de la «superior» habilidad de su hermano como traductor y poeta— el atrevimiento de haber completado y corregido su obra. Dicho poema se publicaría posteriormente como parte de una antología de Samuel Daniel Esquire, y se le atribuiría erróneamente a este.

La labor de Mary Sidney como traductora está íntima e inseparablemente unida a su labor como poetisa. Fue una innovadora en la forma y la técnica de traducir poesía, tanto religiosa como pagana, y veía la traducción no como una actividad «mecánica», sino como una actividad artística y creadora. Como ejemplo, decidió que la traducción de los salmos debía ser rimada, lo que para la época constituyó todo un atrevimiento, porque los alejaba de la pomposa formalidad de versiones anteriores. De sus traducciones, algunas se publicaron durante su vida, como el ya mencionado Book of Psalms o A discourse of life and death, de Philip de Mornay y Antonius, a tragedie, de Robert Garnier (ambas fueron traducidas del francés y publicadas en 1952). Su versión de Antonius fue la primera obra de teatro en inglés escrita, traducida o publicada por una mujer, y sirvió de inspiración a Shakespeare para su obra Marco Antonio y Cleopatra. Otras circularon en forma de manuscrito, como The triumph of death, de Petrarca, traducida del italiano. Mary Sidney fue la primera persona que en las traducciones al inglés utilizó la terza rima que usaba Petrarca. Además, su traducción de Petrarca se caracteriza por el énfasis que pone en la voz de la mujer, a través del personaje de Laura.

Relación con William Shakespeare

No solo conocía a W. Shakespeare, sino que ella y su familia tuvieron relación y amistad con él, hasta el punto de que este dedica su First folio (primera compilación de sus obras) a los hijos de Mary Sidney, y los llama «incomparable pair of brethren» (incomparable par de hermanos). Su trabajo como escritora, al igual que el de su hermano Philip, influyó en la obra de Shakespeare. Ese es uno de los argumentos en los que se basa la teoría de que podría ser la verdadera autora de los textos de este, teoría que se explica, entre otros, en el libro Sweet swan of Avon: Did a woman write Shakespeare? (R. Williams, 2006). Otro de los argumentos es que se consideraba un atrevimiento que una mujer publicara un escrito bajo su propio nombre, sobre todo si se trataba de una obra de teatro, ya que lo «decente y permitido» para una mujer escritora en aquella época se circunscribía al ámbito de las elegías, las odas y los textos religiosos, por lo que ella podría haber buscado la complicidad de su amigo para dar rienda suelta a su labor creadora sin caer en desgracia en la corte. En 1931, Gilbert Slater formuló la teoría de «los siete Shakespeares», en la que sostenía que Mary Sidney era uno de los siete autores que escribieron las obras atribuidas a Shakespeare. En 1962, H. N. Gibson propone a Mary Sidney como integrante de The Oxford Syndicate, un grupo de autores ingleses que, según él, podrían haber sido autores de las obras de Shakespeare. Sin entrar en la valoración de esas teorías, el mero hecho de que algunos estudiosos propongan a Mary Sidney como autora de la obra de Shakespeare, en todo o en parte, nos da una idea de la calidad de los escritos de la autora y de su habilidad como poetisa.

Referencias y material adicional en línea (última consulta: 28 de febrero de 2013):

Mary Sidney, apuntes biográficos (en inglés):

Comentario acerca de sus innovaciones estilísticas (en castellano)

Retrato de Mary Sidney por Simon Van de Passe en el que se la muestra sosteniendo un ejemplar de los Salmos y bajo unas hojas de laurel (arriba, en el borde del marco).

Sobre su traducción de los Salmos. Reproduce su versión del Salmo 52 (en inglés): The Inventive Translations of Mary Sidney Herbert

Poema de John Donne (1572-1631) en el que alaba la traducción de los Salmos (en inglés).

Sobre su hermano Philip:

Sobre la teoría de la autoría de las obras de Shakespeare, en inglés:

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