La Linterna del Traductor
NÚMERO 9

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Panorama: Otras asociaciones

El papel de AETI en la formación de traductores e intérpretes

Congreso X Aniversario de Asetrad

Desde sus inicios, la Asociación Española Universitaria de Traductores e Intérpretes en Formación se marcó como objetivo ayudar en la formación de los estudiantes de traducción e interpretación. Gracias a la ayuda brindada por las asociaciones profesionales de traductores e intérpretes, la asociación empieza a incidir positivamente en la formación de los socios.

Elena González

Elena González García cursa el último año de licenciatura de traducción e interpretación en la Universidad de Valladolid. Desde diciembre de 2012 fue vocal de AETI en la Universidad de Valladolid y a partir de marzo de 2013 ocupa el cargo de vicepresidenta.

 

Christian Olalla

Christian Olalla Soler es licenciado en traducción e interpretación por la Universitat Autònoma de Barcelona. Trabaja como traductor del ruso y del alemán al español y al catalán para empresas del sector agroalimentario. Actualmente cursa los estudios de doctorado en traducción y estudios interculturales en la Universitat Autònoma de Barcelona. Es miembro fundador, fue vicepresidente de abril de 2012 a marzo de 2013 y en la actualidad es miembro honorífico de AETI.

AETI es la Asociación Española Universitaria de Traductores e Intérpretes en Formación y nació en abril de 2012 durante el Encuentro Nacional de Estudiantes de Traducción e Interpretación (ENETI) celebrado en Córdoba. Los objetivos de la asociación son, entre otros, fomentar la relación entre los estudiantes de traducción e interpretación de todas las universidades de España, velar por nuestros intereses como estudiantes y como futuros profesionales del ámbito de la traducción y de la interpretación y, además, asegurar la celebración del ENETI así como de otras actividades importantes para nuestra formación.

Desde su nacimiento, la asociación ha conseguido estar presente en 21 universidades españolas de las 24 que ofrecen estudios de grado en traducción e interpretación.

La junta directiva es la estructura que se ocupa de las cuestiones más técnicas y burocráticas de la asociación. Por ejemplo, se dedica a gestionar las altas y bajas de los socios, a llevar las cuentas al día, a comunicarse con las asociaciones profesionales de traductores e intérpretes, con los decanatos y con los departamentos de las facultades en las cuales se imparte traducción e interpretación, a establecer un vínculo permanente con los socios, a establecer convenios con empresas de formación en traducción e interpretación, a organizar las asambleas de vocales y a colaborar con las vocalías y las comisiones y supervisar su trabajo.

En cuanto a las comisiones, tenemos nueve activas. Estos grupos de trabajo se crean según las necesidades de la asociación, aunque algunos son permanentes. Las tareas que llevan a cabo son específicas de cada comisión. Unas se dedican a la recopilación de información y otras a la difusión por las redes sociales, a cuestiones de asesoramiento técnico como el mantenimiento de la página web o a desarrollar actividades como los certámenes de traducción, la revista de la asociación o el diseño del material de AETI. Sin el correcto funcionamiento de las comisiones, el trabajo de la junta directiva y de las vocalías se quedaría en agua de borrajas.

Desde sus inicios, AETI ha tenido muy clara la necesidad de realizar actividades para ayudar a la formación de los estudiantes de traducción e interpretación, que complementaran la recibida en el aula y, por ese motivo, hasta la fecha tenemos acuerdos y descuentos de los que se pueden beneficiar los socios de AETI con ocho empresas del mundo de la formación en traducción e interpretación.

Un año y medio después de la creación de la asociación, se han realizado un total de 28 actividades en 10 universidades: se ha organizado 1 concurso de traducción y 1 de diseño, 3 asambleas de vocales, se han organizado 19 charlas y actividades, hemos participado en 2 congresos, se han llevado a cabo 3 estudios de aspectos de la formación de los estudiantes de traducción e interpretación y hemos colaborado en la organización de 2 seminarios. La participación en la lista de distribución reproduce las normas y el uso de las listas de las asociaciones profesionales, y el uso aumenta cada mes.

Fue en una reunión de trabajo de la junta directiva donde se planteó la posibilidad de estar incidiendo positivamente en la formación de los socios. En AETI no pretendíamos enseñar a traducir, así que no era en esto en lo que pensábamos. Nos referíamos más bien a que nuestros socios reciben constantemente información relacionada con temas de la profesión del traductor y del intérprete: cuestiones deontológicas, de fiscalidad o del mercado de la traducción y de la interpretación entre otras. Al participar en la lista de distribución, los socios toman consciencia de que esta profesión es solitaria solamente si uno quiere. Además, con mayor o menor regularidad pueden participar en actividades que se organizan en su centro. Las comisiones y los vocales deben hacer frente a situaciones complicadas relacionadas con la gestión de actividades, con la dinamización del centro al cual representan y con el trabajo en equipo. Lo mismo sucede con la junta directiva. En resumen, los socios, dependiendo de su nivel de implicación en las estructuras y actividades de la asociación, están adquiriendo unos conocimientos que no adquieren en clase.

Para comprobar si las hipótesis que nos planteábamos eran ciertas, decidimos diseñar un estudio basado en una encuesta para saber si los socios de AETI valoraban una serie de competencias previamente seleccionadas por la junta en un niel más alto que otros estudiantes que no eran socios. Para seleccionarlas nos basamos en el Libro Blanco del Título de Grado en Traducción e Interpretación, elaborado por la ANECA en 2004. Partimos de esta publicación porque representa el punto de partida del diseño de los grados en traducción e interpretación de todas las universidades españolas y, por tanto, las competencias que aparecen allí deberían ser comunes para todos los estudiantes. Aprovechando la vinculación de AETI con el mundo académico, desarrollamos un estudio desde una metodología empírica. Para ello, se diseñó la encuesta, se validó mediante una prueba piloto, se hizo una selección aleatoria del conglomerado de muestras y se analizaron los datos con herramientas estadísticas.

Los resultados que obtuvimos fueron en general positivos. Pudimos comprobar que, de las 15 competencias seleccionadas antes del estudio, en 7 la valoración de los estudiantes que eran socios de AETI era mayor que la de los que no lo eran. Estas competencias son: 1) el conocimiento de aspectos económicos y profesionales de la traducción y de la interpretación, 2) la destreza para la búsqueda de información y documentación, 3) las habilidades en las relaciones interpersonales, 4) la capacidad de trabajo en equipo, 5) la iniciativa y el espíritu emprendedor, 6) la capacidad de diseñar y gestionar proyectos, y 7) la capacidad de resolución de problemas. Además, pudimos observar que, a medida que ascendía el nivel de implicación de los socios en las estructuras y en las actividades de la asociación, ascendía también la valoración de estas siete competencias, además de una octava —el manejo de las herramientas informáticas—. En las competencias restantes no se pudo observar una diferencia significativa entre los estudiantes que eran socios de AETI y los que no.

A pesar de basarnos en la significación estadística para asegurar que la implicación en AETI influye positivamente en la formación de traductores e intérpretes, con los resultados obtenidos podemos afirmar que la pertenencia a AETI es una buena manera de complementar la formación que los estudiantes de traducción e interpretación reciben en el aula, complemento que cada vez es más importante a causa de la gran cantidad de conocimiento que se transmite en otros canales, como por ejemplo en las asociaciones profesionales, en las redes sociales o en las bitácoras de profesionales del ámbito de la traducción y de la interpretación. Además, creemos que con la pertenencia a AETI se desarrollan más estas competencias por algo que desde hace unos años se ha considerado de gran importancia en didáctica: formar en un contexto similar a situaciones reales. Los miembros de AETI, y en concreto los que participan en la junta directiva, en las vocalías y en las comisiones, deben hacer frente a situaciones reales continuamente.

En conclusión, gracias al funcionamiento adecuado de las estructuras de AETI, a la ayuda brindada por las asociaciones profesionales y al contacto constante con el mundo académico, estamos ayudando a llevar la formación de traductores e intérpretes más allá del aula y a espacios basados en la colaboración entre los traductores e intérpretes del mañana.

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