La Linterna del Traductor
NÚMERO 9

EDITORIAL

LA VOZ DE ASETRAD

En el congreso de la alegre camaradería

INTERPRETACIÓN

TECNOLOGÍA APLICADA A LA TRADUCCIÓN

Pildoritas tecnológicas

TRADUCCIÓN CIENTÍFICA

TRADUCCIÓN JURÍDICA

TRADUCCIÓN LITERARIA

TRADUCTOLOGÍA

Análisis de traducción literaria

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TRIBUNA ESTUDIANTIL

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PANORAMA

Otras asociaciones

Traductores por cuenta ajena

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

Traducido por:

COLOFÓN

Vena literaria

No solo de pan vive el traductor

Las ilustraciones de este número

Contexto

CONTRAPORTADA

La voz de Asetrad

El congreso de la alegre camaradería

Congreso X Aniversario de Asetrad
Margaret Clark
Margaret Clark es la abuela absoluta de Asetrad. Lleva traduciendo desde antes de tener uso de razón (literal­mente: a su madre le interpretaba las medias palabras que salían de la boca de su hermano menor cuando este tenía dos años y ella cinco) y como autónoma desde 1990. Radicada en España desde la predemocracia, traduce sobre todo textos técnicos y científicos a su idioma materno para investigadores españoles. Su amour fou con la asociación prendió en 2004, se intensificó en 2006 y desde entonces no ha hecho más que crecer. La foto que acompaña este artículo es verdaderamente suya, aunque no muy actualizada...

Lo malo de formar parte del equipo organizador de un congreso es que durante su desarrollo no ves más que los fallos: de coordinación, de compenetración, de previsión... y te pasas buena parte del tiempo improvisando soluciones. Y así, absorbida por los tropecientos detalles que precisan de tu atención urgente, al final no consigues llevarte una impresión cabal del conjunto.

De ahí que para escribir esta crónica decidiera recabar la ayuda de una serie de participantes «inocentes», personas que no eran ni ponentes ni miembros de ninguna de las comisiones implicadas en la organización del congreso. Además, las elegí mediante un proceso de selección dirigido: a ninguna la conocía con anterioridad y cada una procedía de un punto geográfico distinto.

Finalmente, tuvieron la gentileza de facilitarme sus impresiones inmediatas y sinceras casi una quincena de asistentes cuyos nombres figuran al final del texto y a los que, aprovechando estas líneas, agradezco su valiosísima colaboración.

Entre todos, lógicamente, se habían formado un conjunto muy variado de expectativas de cara al congreso,  entre las que primaba la de desvirtualizar: poner cara a los colegas de las listas y las redes, compartir experiencias de forma presencial, conocer a compañeros nuevos, ampliar la red de contactos profesionales. Es decir, al congreso se venía con ganas de tener al colega traductor, corrector o intérprete lo suficientemente cerca, físicamente, como para oler y saborear su risa.

Y en eso, por lo visto, el congreso no ha defraudado. «Gente venida de todas partes de España y de parte del extranjero compartía anécdotas y tarjetas entre sorbos de café o té1.» Y yo añado los acontecimientos deportivos (esos animados «tradurunners»), culturales (concierto de Alberto Cabrerizo y amigos; visita nocturna a la ciudad de Toledo) y de puro asueto (cena de cumpleaños del sábado, otros momentos en petit comité) que se organizaron alrededor de los actos principales.

Otro punto de consenso entre los participantes en esta encuesta dirigida era que, si bien todos ya venían con ganas de conocer y aprender, el entusiasmo general y contagioso que se respiraba dentro y fuera de las salas de conferencias y talleres superó con creces sus expectativas. Era un congreso tocado por una especie de magia, un momento singular en la vida de la asociación, un chute, un subidón de euforia colectiva que ha dejado agotado a más de uno y más de dos, que aún, a siete días vista, andamos con la cabeza en algún lugar de la estratosfera centrado sobre la capital de La Mancha.

Los encuestados también han elogiado los talleres, las ponencias, y las dos extraordinarias mesas redondas, una sobre traducción literaria y la otra sobre traducción e interpretación en los servicios públicos, que llevaron con gran maestría Alicia Martorell y Raúl García, respectivamente. Ha gustado sobre todo la variedad del programa. Aquí la sinceridad obliga: de esa abundancia de planteamientos somos deudores de los autores de las ponencias y los conductores de los talleres, quienes presentaron una amplia gama de propuestas, abarcando con ellas muchas de las perspectivas desde las que pueden verse nuestras profesiones.

La buena salud de Asetrad ha sido otro de los temas recurrentes entre las impresiones recogidas. En todo momento se sentía una energía positiva, constructiva, las ganas y la capacidad de seguir construyendo sobre una base sólida. Quienes tuvieron en el congreso su primera experiencia en encuentros de esta índole han salido de él con el firme propósito de participar de forma más activa en este proyecto colectivo y cada vez mejor perfilado que ha dado en llamarse Asetrad. Como integrante del equipo organizador de los dos congresos que ha celebrado la asociación hasta la fecha, he podido percibir un salto cualitativo entre el primero, el de Salamanca de 2008, y este segundo de Toledo cinco años más tarde. Pero sobre todo me he quedado con la absoluta certeza de que en el próximo se acusará un cambio aún mayor, un impulso todavía más potente de una organización en plena expansión.

Quisiera cerrar el círculo de esta breve crónica incidiendo en el punto de partida. Objetivamente, una asociación profesional no se crea para que sus socios se lleven bien, para que se apoyen y manifiesten una gran solidaridad. Eso no figura entre las finalidades relacionadas en el artículo 2 de nuestros estatutos. Es un plus, un valor añadido que existe hoy por hoy en Asetrad y que de alguna manera facilita que se logren los objetivos formales. Permitidme el ferviente deseo de que el espíritu de alegre camaradería que caracteriza a esta asociación no se pierda nunca.

Y, para terminar, he querido compartir con el lector algunas de las perlas que han escrito los colaboradores de este artículo sobre nuestras profesiones y sobre la asociación, su congreso, su presente y su futuro.

Sabela Avión: «Ir a #AsetradX fue como hacer turismo: abandoné mi rutina y descubrí nuevos paisajes, como la traducción médica, o regresé a viejos conocidos, como la teoría o la traducción jurídica.»

Isabel Caraballo: «Lo que más me ha gustado: ... la alegría y la vitalidad de los asistentes.»

Rita Cirillo: «He escuchado a un compañero decir “esta asociación es diferente, tiene algo más”. Ese algo más son las personas que la mantienen en pie.»

Alicia García: «Nunca está de más comprobar que dentro de la traducción también hay vida, ¡mucha vida!»

Juan González: «Acudí al Congreso X Aniversario de Asetrad con muchas expectativas y la realidad las superó con creces. No solo por los interesantísimos talleres y ponencias, sino también por todos los actos sociales que se celebraron y, en particular, por los encuentros y reencuentros con numerosos compañeros... Lo único que queda en mi debe es no haber podido asistir a la Asamblea, pero estoy seguro de que en la próxima edición me desquitaré.»

Paula González: «Llevo dedicándome a la traducción desde 2007 y creo haber encontrado ya mi “nicho”. Pero me interesaba oír de primera mano qué más campos, recursos, etc. pueden ayudarme a mejorar profesionalmente.»

Pilar Lucena: «Pero si hay algo por lo que me alegro de haber asistido a este congreso es la gente... todo el fin de semana ha sido un ir y venir de traductores con los que compartir conversaciones de diversa índole.»

Eva Martínez: «Este congreso ha sido además el empujón que necesitaba para hacerme socia de Asetrad, ya que llevaba muchos años pensándolo, pero siempre había dejado la decisión en barbecho.»

Jesús Negro: «Se trata [el Congreso] del primer acontecimiento de este tipo al que he tenido el placer de acudir y me he quedado más que congratulado de constatar que el de la traducción es un gremio, por lo general, esforzado, divertido, instruido y culto, con un abanico de intereses abrumador y un sentido del compañerismo muy desarrollado.»

Natalia Pastor: «Me llevo un buen sabor de boca, una sensación de estar en un grupo que se apoya y en el que hay muchas iniciativas, en las que estoy segura que pronto participaré.»

Mónica Pérez: «Conversamos sobre traducción, pero también sobre gastronomía, nuevos proyectos, viejos amigos, mudanzas, kung fu, Guns'n'Roses, la teoría de la evolución, poesía, blogs, viajes, la adicción de algunos y algunas a Coursera y mil cosas más. Lo normal con los traductores, vamos.»

Juan Son: «Somos un nexo de unión de los pueblos. Unimos a personas que no tienen absolutamente nada en común. Y lo curioso es que los unimos desde la soledad de nuestra mesa. Por eso es maravilloso acudir a un congreso de traducción: porque encajamos esas piezas del puzle que no sabíamos dónde iban.»

Sara Vega: «Era la primera vez que participaba en una actividad de Asetrad y me ha impresionado la fuerza de la asociación y su capacidad de organización y convocatoria.»

Carmen Villa: «La indignación de la magistrada Pilar Luna Jiménez de Parga me pone los pelos de punta. Y, al mismo tiempo, cada vez que esta enérgica mujer eleva el tono —de pura frustración por las carencias del sistema jurídico español— el mundo me parece un lugar un poco mejor.»

Postdata: perfectamente surreal y divertidísima la clausura musical final, pero maldita la hora: no logro que deje de rondarme por la cabeza el estribillo: ♫ Ahí va, ahí va... Esta isla ya no es lo que era...


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1 Juan Son
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