La Linterna del Traductor
NÚMERO 9

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Buenos recuerdos

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Colofón: Las ilustraciones de este número

Buenos recuerdos

Desde mi ventana

Confieso que no tengo ni idea de fotografía. Es más, confieso que ni siquiera siento un interés especial por los aspectos técnicos de esta disciplina. No entiendo de cámaras, ni de objetivos, ni de tiempos de exposición o velocidades de obturación. Tampoco tengo una buena cámara. Y es curioso, porque soy nieta de un hombre que cultivó esta afición con pasión durante toda su vida y sobrina de una mujer que se dedica a ello profesionalmente.

Ahora bien, eso no significa que no me guste hacer fotos. Entre brumasY es que si hay algo que me encanta es captar instantes, cosas y lugares con mi modesta cámara compacta o con cualquier otro artilugio electrónico que tenga cámara. Unas veces con más acierto que otras, lo reconozco. Porque para mí, el valor fundamental de la fotografía, más allá de su belleza estética, radica en la posibilidad de congelar y perpetuar en el tiempo un momento feliz, un detalle cotidiano, un paraje apacible, una persona querida. La belleza, la fealdad, lo corriente, lo extraordinario: todo es susceptible de ser fotografiado.

Para este número he escogido una serie de instantáneas que, además de ser más o menos bonitas, reavivan los buenos recuerdos de las experiencias vividas en los diversos lugares del mundo en los que fueron tomadas. Ninguna de las fotografías —excepto una— ha sido retocada o modificada; todas se han publicado tal cual se tomaron del natural. Son imágenes espontáneas e improvisadas. Seguramente podría haberlas mejorado, pero entonces se habría perdido en cierto modo la autenticidad de aquello que muestran.

AmanecerAgradezco sinceramente a todo el equipo de La Linterna, en especial a Isabel Hoyos, que me hayan ofrecido la oportunidad de compartir con todos los lectores estas imágenes de mi vida en un número tan especial de la revista como este. Es todo un honor al que espero haber sabido corresponder.

 

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